Hace mucho tiempo, había una niña llamada Maria, le gustaba mucho salir con sus amigas, un día, Maria estaba en la parada de autobús para ir a la escuela y se encontró con una amiga suya del colegio, su nombre era Amanda.
-¡Buenos días, Amanda! ¿Como estas?- exclamo Maria mientras volteaba a ver a los lados, ya que estaban en la banqueta y veía la calle.
-Que raro que no haya llegado el autobús.- murmuro Amanda para si misma, pero Maria la escucho.
-Tienes razón. Si no llega, tendremos que irnos caminando.
Y esperaron mucho tiempo, pero el autobús jamás llego.
-Creo que tendremos que irnos caminando.
-¡Pero es peligroso si vamos solas!- respondió Amanda asombrada, pero Maria fue muy insistente y se fue sola.
-Maria ¡Espera!
Y fue tras ella.
Maria ya iba muy adelantada pero logro escuchar a Amanda.
-¡Pensé que me ibas a dejar atrás!
-Yo pensé que no ibas a venir.
Y así las dos caminaron hasta llegar a la escuela, llegaron algo tarde, pero llegaron.
-¡Llegamos!
-Muy bien.
Y juntas, entraron al salón.
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