relatos podcast
 inicio  nuevo relato  relatos  podcast  noticias  contactar  FAQ
 Suscripciones por RSS
podcast
Agregar a iTunes
 Relatos Nuevos

ver todos los relatos

Título Votos
relatos no valorado
podcast no valorado
relatos no valorado
podcast no valorado
relatos no valorado
 RACESRANK: runner, ayuda a otros corredores y a los organizadores de carreeras
 Licencia

Licencia de Creative Commons
aviso legal

relatame está desarrollado y mantenido por Alvaro Morala e Inés Adelaida Hidalgo (contactar)
política de privacidad

lecturas


inicio relato -  relato completo -  versionear relato -  continuar relato

cap. 29 - rima 73


 << Cap. 28 |    | Cap. 30 >>   crear final alternativo -  votar:

  Rimas de Gustavo Adolfo Becquer - rima 73

autor: relatame 
email: info(arroba)relatame(punto)com 
url: http://www.relatame.com 
fecha: 01/05/2006 
valoración: 6.3   lecturas: 4612
escuchar:                                                   pon voz a este capítulo
 relatame relatos podcast literatura - 01/05/2006
  Contacto: info(arroba)relatame(punto)com - http://www.relatame.com
  comentario del autor:
Cerraron sus ojos
Que aún tenía abiertos;
Taparon su cara
Con un blanco lienzo:
Y unos sollozando,
Otros en silencio,
De la triste alcoba
Todos se salieron.

La luz, que en un vaso,
Ardía en el suelo,
Al muro arrojaba
La sombra del lecho;
Y entre aquella sombra
Veíase á intervales,
Dibujarse rígida
La forma del cuerpo.

Despertaba el día,
Y á su albor primero
Con sus mil ruidos
Despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
De vida y misterios,
De luz y tinieblas,
Medité un momento:
«_¡Dios mio, qué solos
se quedan los muertos!!_»

De la casa en hombros
Lleváronla al templo,
Y en una capilla
Dejaron el féretro.
Allí rodearon
Sus pálidos restos
De amarillas velas
Y de paños negros.

Al dar de las ánimas
El toque postrero,
Acabó una vieja
Sus últimos rezos;
Cruzó la ancha nave,
Las puertas gimieron,
Y el santo recinto
Quedóse desierto;

De un reloj se oía
Compasado el péndulo,
Y de algunos cirios
El chisporroteo.
Tan medroso y triste,
Tan obscuro y yerto,
Todo se encontraba...
Que pensé un momento:
«_¡Dios mio, qué solos
se quedan los muertos!!_»

De la alta campana
La lengua de hierro,
Le dió, volteando,
Su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
Amigos y deudos
Cruzaron en fila,
Formando el cortejo.

Del último asilo,
Obscure y estrecho,
Abrió la piqueta
El nicho á un extremo.
Allí la acostaron,
Tapiáronle luego,
Y con un saludo
Despidióse el duelo.

La piqueta al hombro,
El sepulturero
Cantando entre dientes
Se perdió á lo lejos.
La noche se entraba,
Reinaba el silencio;
Perdido en las sombras,
Medite un memento:
«_¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos?!_»

En las largas noches
Del helado invierno,
Cuando las maderas
Crujir hace el viento
Y azota los vidrios
El fuerte aguacero,
De la pobre niña
Á solas me acuerdo.

Allí cae la lluvia
Con un sòn eterno;
Allí la combate
El soplo del cierzo.
Del húmedo muro
Tendida en el hueco,
Acaso de frío
Se hielan sus huesos!...

* * *

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es vil materia,
Podredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
Que explicar no puedo
Que al par nos infunde
Repugnancia y duelo,
Al dejar tan tristes,
Tan solos los muertos!
texto extraido del proyecto gutenberg.

Si queréis saber en que consiste este proyecto/relato llamado "lecturas" os podéis pasar por el paréntesis 2 de cajón desastre

Comentarios


comentar capítulo