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<title>relatame</title>

<link>http://www.relatame.com</link>

<description>directorio de relatos inconclusos. tu eres el autor de la siguiente historia...</description>

<webMaster>webmaster@relatame.com</webMaster>

<language>es-es</language><item><title><![CDATA[mira a ver - cap. 1 - mira a ver]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=mira+a+ver&amp;id=1&amp;relato=848</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=mira a ver&relato=848&id=1&nombre_cap=mira a ver&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			<a href='http://www.relatame.com/crearCapitulo.php?nombre=mira a ver&relato=848'><b>escribe el siguiente capítulo de este relato</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> mira a ver
<br>
	<b>capítulo:</b> mira a ver
<br>
	<b>resumen:</b> Vaya por Dios, pensó Julius, nunca había visto una cosa parecida.
Delante de él, junto a la casa del vecino, un perro al que le faltaban las dos patas traseras hurgaba en el cubo de la basura.
Julius tenía una resaca horrible, así que cuando per...
<br>
	<b>autor:</b> anónimo
<br>
	<b>email:</b> 
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
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	<b>fecha:</b> 07/05/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> Vaya por Dios, pensó Julius, nunca había visto una cosa parecida.<br />
Delante de él, junto a la casa del vecino, un perro al que le faltaban las dos patas traseras hurgaba en el cubo de la basura.<br />
Julius tenía una resaca horrible, así que cuando perdió de vista al perro creyó que todo eran imaginacione suyas.<br />
Siguió paseando.<br />
Dos hombres, con pasamontañas, salían corriendo de una tiena de ultramarinos; el primero de ellos llevaba una bolsa negra, como de basura, en su mano izquierda; el segundo portaba una pistola, que dispara al aire sin mucha convicción.<br />
Por segunda vez había visto una bolsa de basura.<br />
Anonadado, siguió con su paseo.<br />
Walser tenía paseos más románticos, pensó.<br />
Giró la esquina de la manzana de las casas y cruzó dirección al Parque Central. Una vez allí, se sentó en una banco y cerró los ojos. Cuando los abrió, fijo su vista en la laguna, donde los patos picaban el pan que le lanzaban los niños. Algo hizo que su mirada se desviase hacia el embarcadero. Allí, flotando, habia una bolsa negra. como de basura. El volumen le hizo sospechar, así que se levantó del banco y lentamente acudió al embarcadero, donde no había nadie. Con ayuda de una rama acercó la bolsa. Pesaba bastante, así que tuvo que emplear toda su fuerza y habilidad en sacarla a la superficie. Una vez en tierra, temblando, la abrió. Orejas, joder, la bolsa estaba llena de orejas de niño.<br />
Entonces oyó la sirena de un coche policial.<br />
<br />
Espantado, empezó a sudar. Poco a poco se giró, y vio a un niño rubio, con un coche policial en la mano, que lo observaba.<br />
-¿Qué hay ahí dentro?-le preguntó el niño.<br />
Julius cogió la bolsa y se la cargó al hombro.<br />
-Se te va a mojar la espalda-añadió el mocoso.<br />
Julius sonrio y empezó a caminar. Un persistente temblor acompañaba ahora a sus sudores, que no sabía si imputar a la resaca o al tremendo descubrimiento que había hecho.<br />
Se introdujo en el bosqueciilo del parque.<br />
Pensó que el sitio era tranquilo, así que dejó la bolsa en el suelo, al lado de un nogal, y se sentó apoyando su espalda en el tronco del árbol.<br />
Buscó en el bolsillo de su saco el paquete de tabaco. Sacó un cigarrillo y advirtió que el mismo tenía el filtro manchado de carmín. Se lo puso en los labios y lo encendió. Cuando lo acabó, más tranquilo, miró la bolsa; la acercó con el pie y, temblando, la abrió.<br />
No había sido una alucinación. En absoluto.Veinte, treinta orejas de niño, llenaban la maldita bolsa. <br />
<br />
<br />
<br />
Contó veinticuatro orejas.<br />
Por tanto, doce niños.<br />
Empezó a sollozar.<br />
Oyó el crujido de una rama, se sorbió los mocos y escrutó entre la maleza.<br />
Otra vez el niño del parque.<br />
-Señor,¿ le pasa algo?-con los ojos intentaba averiguar donde estaba la bolsa.<br />
-¿Cómo te llamas?-contestó Julius.<br />
-Spelux, me llamo Spelux.<br />
-Mira, Spelux, la verdad es que no me encuentro bien y queria echarme un rato, aquí, entre los árboles.<br />
-En la bolsa hay orejas-dijo Spelux.<br />
Juliius lo miró fijamente.<br />
-Mi padre es fiscal, voy a contarle lo de las orejas-apostilló.<br />
Dió media vuelta y empezó a caminar.<br />
-Spelux, espera-gimió Julius-. No digas tonterías, en la bolsa no hay orejas, ¿cómo va a haber orejas?<br />
-Se lo voy a decir a mi padre. Es muy poderoso. Hará que te cuelguen.<br />
-¡No harás nada de eso! ¡Niño estupido!-con una termenda piedra Julius golpeó la cabeza de Spelux, hundiendo su craneo.<br />
El niño se agitó un buen rato. Tuvo que golpearle varias veces más. Reventó su cabeza como una nuez.<br />
Durante diez minutos miró el cadaver del niño.<br />
No entendía como podía haberlo hecho.<br />
Recapituló.<br />
Primero el perro de dos patas.<br />
Después ell atraco a la tienda de ultramarinos.<br />
Para terminar las orejas y Spelux, con sus sesos desparramados.<br />
Nervioso, se encendiño otro cigarrillo. Volvió a percatarse de que se encontarba manchado de carmín.<br />
<br />
<br />
<br />
Policías barriendo el bosquecillo.<br />
Más policías ensuciando la escena del crimen.<br />
Genios de la investigación buscando carmín en el filtro de un cigarrillo.<br />
-Jefe, tenemos algo.<br />
Quien habla es Floyd Mayor, detective de la brigada de homicidios.<br />
En su mano enguantada asépticamente, Floyd lleva un cigarrillo consumido, con rastros de carmín en el filtro.<br />
La prueba de convicción la recoge el Jefe, que de inmediato piensa en un asesinato ritual. Recuerda los crimenes cometidos por aquella mujer de Tallahase, Florinda Blockman, que inexplicablemente en alguien del sexo femenino se dedicó a violar a niños a los que después aplastaba la caja craneal.<br />
Florinda Blockman fue ejecutada cino años antes. Inyección letal. Los padres de las victimas exigieron el peor de los venenos. Se optó por inocularle el procedente de dos serpientes cascabel.<br />
El Jefe fue testigo de la ejecución. Recuerda como rabió la maldita zorra. <br />
¿Un asesinato mimético?, se pregunta el Jefe Jones.<br />
Tendrá que esperar el resultado de la autopsia.<br />
-Floyd, quiero algo más que este maldito filtro manchado de carmín. Recuerda que el niño Spelux era el hijo del Fiscal. <br />
Floyd es alto y delgado. De pelo rubio cenizo, es lo que las mujeres dirían un hombre guapo. Además es extremadamente culto.<br />
-Oído, Jefe Jones-contestó Floyd.<br />
Y una oreja: deteriorada por los mordiscos de un roedor, fue lo que media hora después alguien de la brigada encontró en un agujero excavado en el suelo.<br />
<br />
Mesa del Jefe Jones: Una bolsita "A" conteniendo un filtro sucio, y una bolsita "B" con una oreja masticada por un ratón. También, el informe del forense: negativo en lo que respecta a agresión sexual.<br />
La prensa se amontona a la puerta de la Comisaría.<br />
Circulan rumores de que han detenido a un sospechoso.<br />
Mientras tanto, Julius Sizemore, lbrero de profesión, vaga errático por el extraradio de la ciudad.<br />
<br />
<br />
Un arrabal pobre.<br />
Lleno de suciedad.<br />
Los niños corretean desnudos. Lujosos vehículos de color de oro estacionados junto a las chabolas. Un negro asqueroso abre el maletero de uno de ellos y extrae un paquete de polvo blanco.<br />
Mierda, qué hago aquí, se pregunta Julius.<br />
Se abre la puerta de una de las chabolas y una mujer monstruosa, elefantiásica, lo mira. Sonríe y se relame los labios.<br />
Julius empieza a correr.<br />
Julius lleva un calzado inapropiado. Además va cargado: lleva una bolsa repleta de libros.<br />
Escucha el resoplido de un rinoceronte que corre detrás de él.<br />
Es la gorda de la barraca. Elefanta de mierda. Es lo más repugnante que ha visto jamás.<br />
Alguien, su ángel de la guarda, saca la cabeza por una ventana.<br />
Ven, corre, le dice. Entra, rápido<br />
Julius abre la puerta y se mete dentro de la casa.<br />
Cierra la puerta.<br />
Salvado.<br />
Eso es lo que te crees, Julius. Eres un homicida y vas a pagar por ello.<br />
Ocho locas, horrorosas, lo esperán en el zaguán. Algunas vestidas de mujer, otras con ceñidas ropas masculinas. Nexo en común: todas llevan el miembro fuera. Además: un intenso olor a vaselina invade la dependencia.<br />
-Bien hecho, Carina.<br />
Es la gorda elefantiásica, que entra en la sala después de ha berlo hecho Julius.<br />
-Salió bien la estratagema.<br />
Julius lo advierte ahora: la gorda es loca; la loca más repugnante que ha visto en su vida: con ligero bozo sobre el belfo, que además e leporino, exuda olor a excremento.<br />
La gorda se saca la pinga. Toma del frasco de vaselina algo de unguento y frota su sexo sifiltíco.<br />
-Julius Sizemore-la gorda sabe su nombre-. El sexo vendrá después. Primero dejame ver que llevas en la bolsa.<br />
La loca llamada Culona del mar empieza a masturbarse.<br />
La gorda le lanza una mirada letal.<br />
Culona se guarda el miembro.<br />
Julius deja caer la bolsa y empieza a sacar los libros.<br />
Una edición príncipe: La Divina Comedia.<br />
Uno de los manuscritos que la Tétrica Mofeta pudo sacar de Cuba.<br />
Nada de García Márquez.<br />
Cien novelas policiacas.<br />
Farmer, Philip Dick.<br />
Mucho Perec.<br />
-Bien, veo que no llevas nada del maravilloso Gabo -los ojos de la gorda leporina lanzan rayos y centellas.<br />
Y de repente, se hace la noche.<br />
<br />
Noche con estrellitas.<br />
El pobre Julius tendido en el suelo, aplastado por una viga de madera podrida.<br />
Cuatro locas sepultadas por escombros.<br />
Otras arrastrándose por el suelo.<br />
La elefanta sentada en una mecedora. Babeando de placer. Con una barra de hierro perforando su descomunal estómago.<br />
Por la puerta humeante, entra el equipo de demolición.<br />
Tres hombres vestidos de negro -llevan pasamontañas-provistos de material bélico.<br />
Los dos primeros cogen a Julius, inconsciente. El tercero se acerca a la gorda. La mira fijamente. Saca un anzuelo y engancha el labio leporino. Tira del anzuelo. La gorda aulla de placer. Así que también te va lo sado, piensa el de negro. Se gira, da media vuelta y le conecta un knock out que la deja temblando. La mecedora la mece, vuelca y la pícnica cae hacia delante, ensartándose totalmente la pica metálica.<br />
-Salgamos -dice el que parece el jefe.- Los hombres del Fiscal deben estar al caer.<br />
Julius, entre la bruma, pide sus libros.<br />
-El manuscrito de la tétrica mofeta -gime-. No podemos dejarlo aquí.<br />
El más joven se arrodilla y recoge lo que cree un manuscrito.<br />
Todos corriendo hacia la calle. El jefe, rezagado, deja caer una bolsa como de basura. Material plástico. Primera calidad. Lo que queda de inmueble por los aires. Fuegos artificiales. Los niños del barrio aplauden.<br />
El equipo de demolición introduce a Julius en una furgoneta y salen a toda leche.<br />
Dos minutos después, cien, doscientos policías pululan por el extraradio.<br />
El Fiscal coordina. Quiere coger al hijoputa qué ha matado a su Spelux. <br />
<br />
<br />
La furgoneta: negra.<br />
Dos de los hombre de negro, delante: uno conduciendo, otro sintonizando la radio.<br />
Detrás, el tercero.<br />
En la parte destinada a la carga: Julius. La cabeza apoyada en una bolsa de basura negra. La bolsa llena de benzedrinas.<br />
La furgoneta rueda a más de cien milas por hora por la carretera estatal.<br />
Kurt Cobain lanza alaridos desde la RKO.<br />
Sarduy -así se llama el que conduce- enciende un cigarrillo.<br />
-Coge la próxima salida -le dice el copiloto-. Es la única manera de coger la interestatal.<br />
Sarduy mira por el retovisor y sonríe al pensar en la sorpresa de Julius cuando despierte en Ciudad Méjico, en casa del Dr. Benway.<br />
Mientras tanto, el cordón policial se ha levantado en el arrabal. Los niños juegan con las cintas policiales; perros vagabundos comen los restos de comida tirados por los incomodos visitantes. Se echa a faltar un policía. Días más tarde lo encontrarán decapitado en un vertedero.<br />
El Fiscal relincha de furia.<br />
El Fiscal grita venganza. <br />
Sabe el Fiscal que Julius ha sido un instrumento en manos del Dr. Benway.<br />
Hipnosis alucinogena.<br />
Control del cerebro, lo que los gobiermos siempre han querido.<br />
Se lo advirtió Benway hace veinte años. Iría por él. Sin perdón por la muerte de su esposa e hijos. Ojo por ojo, diente por diente.<br />
Veinte años después el Fiscal no tiene a Spelux.<br />
Y miles de bencedrinas viajan a Ciudad de Méjico. Bencedrinas que han sido sintetizadas con yagé.<br />
El Dr. Benway sabe que va a ganar la partida.<br />
El Fiscal la perderá.<br />
Pero no hay que olvidar a Julius. Aún conserva le manuscrito de la tétrica mofeta.<br />
La furgoneta sale hacia la interestatal. A lo lejos se divisa la frontera. Policías, muchos policías. También k9. Las grandes barreras fronerizas bajadas.<br />
Pero donde hay tráfico humano siempre hay corrupción.<br />
No hay nada que no resuelva un buen fajo de billetes.<br />
Un manta sobre Julius y la bolsa de la benzedrinas.<br />
Fuera Kurt Cobain. Pon el noticiario local.<br />
Méjico.<br />
Por fín Méjico.<br />
Destino Ciudad de Méjico.<br />
La capital del mundo en homicidios.<br />
Fiscal, que te den por culo.<br />
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estos buscvand<br />
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	Si lo deseas puedes entrar en www.relatame.com y continuar esta historia, comentar o votar el capítulo, crear finales alternativos

	¡¡ Anímate !!
]]></description>

</item><item><title><![CDATA[rocio - cap. 1 - las choraras de calixto]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=rocio&amp;id=1&amp;relato=847</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=rocio&relato=847&id=1&nombre_cap=las choraras de calixto&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			<a href='http://www.relatame.com/crearCapitulo.php?nombre=rocio&relato=847'><b>escribe el siguiente capítulo de este relato</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> rocio
<br>
	<b>capítulo:</b> las choraras de calixto
<br>
	<b>resumen:</b>                              
                  LAS CHORRADAS DE CALIXTO.  I

Calixto es tonto, pero muy tonto; es tonto desde que nació. Lo conozco muy bien, porque es mi primo, y además dice mi madre que yo no soy mucho más listo que él; pe...
<br>
	<b>autor:</b> rocio
<br>
	<b>email:</b> alejandramartinez06(arroba)hotmail(punto)com
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 07/05/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b>                              <br />
                  LAS CHORRADAS DE CALIXTO.  I<br />
<br />
Calixto es tonto, pero muy tonto; es tonto desde que nació. Lo conozco muy bien, porque es mi primo, y además dice mi madre que yo no soy mucho más listo que él; pero la verdad es que eso la gente no lo sabe. Pienso que la única diferencia entre nosotros es que de Calixto se empezó a hablar en el pueblo desde que era pequeño, prácticamente desde que nació, y a mi no me conocieron hasta los quince años cumplidos, ya que mi madre no me dejaba salir a la calle porque le daba vergüenza que me vieran las vecinas. Cuando teníamos visita me encerraba en el cuarto de baño para que no me vieran. Pero en fin, de quien voy a hablar es de Calixto, mi primo; de mí ya hablarán ustedes cuando se den cuenta del tiempo que han perdido leyendo las chorradas que se dicen de mi primo.<br />
A los seis años recién cumplidos lo inscribieron como alumno en la única escuela primaria que hay en el pueblo, y al año justo de asistir a clase en días alternativos -uno sí y dos no- ahorcó los libros. Llevaba la cartilla de escolaridad tan limpia como el día que salió de la imprenta. La profesora no se había molestado ni en rellenar con ceros las casillas correspondientes a las asignaturas reglamentarias, aunque el pobre Calixto no había aprendido ni a garabatear su propio nombre. Ah se me olvidaba decirles qué, aunque en el registro civil lo inscribieron con el nombre de Calixto, las vecinas solo le llaman Ca, porque dicen que de listo no tiene nada. ¡Y ellas tampoco, que son unas cotillas!.<br />
A Calixto le dieron de comulgar por primera vez a los doce años. No se sabía el catecismo, pero su madre se encargó de presionar al cura para que lo diese por pasivo; y es que dice que su hijo es catódico, apostódico y románico; el cura, a quien por lo visto la ostias no le cuestan nada, hizo la vista gorda y lo dejó que se colara en la fila de los niños, que vestidos de marineros, comulgaban por primera vez en su jodía vida. Todos ellos -menos Calixto- habían pasado por un tedioso cursillo de cristiandad en La Parroquia, y además los habían examinado de religión. Nada hubiera tenido de particular, ni nadie se hubiera percatado de tal anomalía, si no hubiera sido porque el muy tragón no se conformaba con aquellos trocitos de olea que el cura -don Jacinto- le había puesto encima de la lengua; a él le habían dicho que la comunión consistía en comerse a Jesucristo en cuerpo y sangre, y sin embargo, después de haberse puesto nada menos que tres veces en la cola, solo le habían dado unas farruspas del tan esperado almuerzo. <br />
Al contrario que yo, que soy un alfeñique, Calixto es muy fuerte -un energúmeno diría yo-, y en aquella ocasión, a pesar de su corta edad, tuvieron que emplearse a fondo el cura, el sacristán y media docena de vecinos que asistían al santo oficio, para sacarlo de la Iglesia, antes de que fuera él quien empezara a repartir ostias, pues estaba empeñado en que le dieran de comer como Dios manda, que para eso lo habían invitado a almorzar en la casa de Dios.<br />
La gran chorrada de su niñez -aunque no la única- no fue en modo alguno un impulso repentino surgido de la noche a la mañana, no; un año, cuatro semanas y un día tuvo que esperara para convencerse de que ese es el plazo mínimo (toma y el máximo) que tarda en parir una burra; y es que mis tíos -los padres de Calixto, no otros tíos que ni siquiera tienen hijos- compraron hace muchos años -por lo menos tres- una burra que se llama Saturia, y un caballo pinto que no tiene nombre, al que Calixto le ha puesto el apodo de Duende. Pues bien: Saturia y Duende duermen habitualmente en majadas separadas, porque no son matrimonio ni nada -ni siquiera pareja de hecho-. Pero una noche que la luz eléctrica no funcionaba y la luna estaba tapada por las nubes, Duende se equivocó de majada, y claro, lo que tenía que pasar pasó: a los trece meses, cuatro semanas y un día -hora más hora menos- nació una fea criatura, que no es caballo ni burra, pero que tiene cuatro patas y dos orejas lo mismo que sus progenitores. ¡Hasta ahí todo correcto!.<br />
            La nota discordante, la noticia absurda, la majadería, la gran chorrada o lo que sea, la dio Calixto poco tiempo después del consabido nacimiento en el seno de la familia animal.<br />
Enterado del resultado del apareamiento de Saturia con Duende, intentó nada más y nada menos que hacer de casamentero y ayudar en la formación de una familia mecánica. ¿Y que es lo que hizo?, pues colocar la vieja moto de su padre, una Sangla de los años setenta, encima de su bicicleta de paseo y dejarlas durante toda una noche en la misma postura. Su ilusión era conseguir una motocicleta de poca cilindrada; un pequeño artefacto para el que no fuera necesario sacarse el carné de conducir.<br />
 Un año, cuatro semanas y un día estuvo esperando ansioso de que el parto mecánico se produjera. Tarde se dio cuenta el muy imbécil del fallo que había cometido; y digo imbecil, porque eso a mi no me hubiera pasado. Yo me hubiera dado cuenta a tiempo de qué, tanto la moto, como la bicicleta, llevan nombre femenino; o sea, que las dos son hembras y lo único que hubiera podido ocurrir es que la más pesada abollara a la otra hasta convertirla en una tortilla de hierros retorcidos. <br />
Bueno… por hoy me despido, porque tengo que irme a dar una conferencia en el Paraninfo de la Universidad, pero otro día seguiré relatando la vida de mi primo Calixto. De todas maneras, en el próximo encuentro tampoco les voy a hablar de mí, sino de mi primo; de mí ya hablarán ustedes cuando se den cuenta del tiempo que han perdido leyendo las chorradas que se dicen de mi primo Calixto.<br />
                                                      Tranquilo.<br />
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      LAS CHORRADAS DE CALIXTO   II.<br />
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¿Recordáis que el otro día os dejé con la vista en el relato porque tenía que irme a dar una conferencia al Paraninfo de la Universidad? ¡Pues la di, vaya si al di! Yo di la conferencia y a mi me dieron de ostias hasta en el carné de identidad; aunque bueno lo del carné solo es una forma de hablar, porque a esos eventos suelo acudir indocumentado. No es que yo sea un catedrático de esos que van de corbata para dárselas de intelectuales, no; ni tampoco me he licenciado en nada -aparte del servicio militar, claro está-. Ni siquiera completé los estudios primarios. Mi profesión es de más categoría que todo eso: Promotor de huelgas. ¡Ahí queda eso!.  En realidad viene a ser lo mismo que promotor de disturbios, pero con distinto nombre. De estrellas abajo cada uno se pone a la sombra cuando puede, (¿o es que cada uno come de su trabajo?; no sé ni por donde iba...).<br />
Tiempo atrás -en los últimos años del siglo pasado y principios del presente- trabajaba para los sindicatos, pero sin sueldo. O sea, que ellos me mandaban a pegar carteles en las fachadas de los edificios, y a motar follones en la Universidad, pero no me pagaban ni un céntimo. Con su verborrea me tenían engañado; sobre todo con palabrejas tales como ALTRUISMO (revolución, camaradería, compañerismo, ectr.)  Yo pensaba que eso del altruismo era algo así como la recompensa celestial que nos espera a los buenos en la otra vida, pero cuando me enteré de lo que significaba la palabreja de los cojones, mandé a freír espárragos a los sindicatos y me puse a trabajar por mi cuenta. Lo de ayer fue una excepción; lo hice por encargo de un tipo grandote que sale mucho en la tele que se llama... Camuñas, o Fandango, o no sé... un nombre así como de sindicalista. No me podía negar, porque en cierta ocasión me arrancó materialmente de entre las garras de los maderos, quienes probablemente me hubieran inflado a hostias. Aún así, los cachiporrazos me llovieron de todas partes. En aquella ocasión solo estuve dos meses de baja, pero los cuatro primero días, además de convaleciente, tuve que estar en la cama doliente y delirante, y solo algunas veces durmiente; y gracias a que somos una familia muy unida, bien avenida y bien preparada, estuve en todo momento asistido por una enfermera muy enrollada, que no abandonó la cabecera de mi cama en ningún momento; creo ni siquiera para ir al baño: mi prima Fortunata, hija de mi tía Facunda y hermana de madre -de padre no estoy seguro- del animalote de Calixto. Solo estuvo a mi lado los cuatro primeros días; al quinto la despedí porque quería meterse conmigo en la cama. ¡Joder… pero que estúpida! ¿Es que no se daba cuenta de que nos podía pasar como a Duende y Saturia, que se acostaron una noche juntos, y en lugar de tener un potrillo tuvieron una mula burreña. ¡Joder, lo que me faltaba! Si somos pocos que a la Fortu le diera por parir. ¡Vaya usted a saber qué clase de criatura traerá al mundo!...<br />
Lo de la paliza había sido un caso aislado, y además puramente casual, pero muy propio del caso que trataba de resolver. En principio parecía muy sencillo; solo se trataba de convencer a unos cuarenta profesores, que se habían reunido en la cafetería de Económicas, para que no montaran una asonada, coincidiendo con los exámenes de septiembre.<br />
-¡Coño, que la monten durante las vacaciones de semana santa, que los estudiantes también tiene sus derechos!. Eso fue lo que me dijo el dirigente sindical: que me enfrentara a ellos y les montara La de Dios es Cristo para disuadirlos de sus ideas. ¡Y la monté, vaya si la monté! Lo malo es que a poco más me desmontan a mí como si fuera un motor averiado. Antes de contratarme, el jodío sindicalista me regaló un billete del autobús para una sola persona, pero esta vez les salió mal, porque tuvieron que pagar también los servicios médicos en el ambulatorio, el traslado en ambulancia, el bocadillo de los camilleros y hasta los tropecientos esparadrapos que me pusieron en la cara.<br />
Yo pensaba que la gente estudiada era más comunicativa a la hora de dialogar, pero no. No me dejaron ni que les expusiera un plan de negociaciones; en cuanto levanté la voz por encima de los cuchicheos que se traían entre ellos, me agarraron por las solapas de la chaqueta, me zarandearon, me tiraron al suelo, me pisotearon y me llenaron la cabeza de baches; me la pusieron igualita que la carretera que va desde nuestro barrio, hasta donde empiezan esos edificios tan altos, esas calles tan anchas y esas plazas tan redondas, en fin eso que que algunos llaman con mucho retintín “la ciudad”. Ese día me dieron una soberana paliza, y yo ni siquiera les planté cara ¿para qué?, si ellos eran muchos y yo estaba solo.<br />
La próxima vez me llevo conmigo a Calixto, que es tan voluminoso como Macínger Z, y además tiene por costumbre pegar primero y preguntar después; y si son muchos y no puede con ellos, pues que  pare los cachiporrazos con las costillas, que para eso es mi primo.<br />
<br />
¡Joder, como me enrollo!... Me había hecho el propósito de hablarles de Calixto, y contándoles mis cuitas se me fue el tiempo. También hoy tengo que irme, porque tengo en perspectiva un nuevo contrato, pero esta vez -cumpliendo mi palabra- me llevo conmigo a Calixto. La verdad es que no me asusta que me peguen, lo que de verdad me asusta es que me monten de nuevo la enfermería en mi alcoba, y que me pongan de enfermera a la Fortu. Ahora que está escarmentada, sabe Dios de que manera se las ingeniaría para cobrar sus servicios.<br />
¡Hasta pronto, lectores! Espero que el próximo día tenga mejores noticias, porque llevando a Calixto de escudo, si hay palos, seguro que es él quien cobra.<br />
<br />
                         Tranquilo.<br />
<br />
<br />
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          LAS CHORRADAS DE CALIXTO.  III.<br />
Lo cierto es que me hubiera gustado hablarles hoy del tropezón de Fortunata, mi prima, la hermana de Calixto; la misma que hace de enfermera cuando a alguno de nosotros le rompen la Geta en una pelea, o cuando pillamos una colitis de esas de aquí me siento; normalmente por abusar del marisco descongelado -léase retrasado, mal conservado, o con la fecha de caducidad borrada- pero lo de Fortunata no es urgente; puede esperar.<br />
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El domingo fui a misa. Sí, sí; tal como se lee: ¡A misa!.  No tengo por costumbre ir a la Iglesia los domingos, y no porque don Jacinto me caiga mal, no; don Jacinto es un tío cojonudo, además muy simpático, y me cae muy bien. Bueno… lo de cojonudo solo se supone, no se sabe lo que hay de cierto en el asunto, ya que cuando se baña en la piscina municipal, se cubre sus partes con un pantalón azul, corto y muy ancho, que no permite calcular el tamaño de su sacerdotal paquete. <br />
La verdad es que yo no quería ir a misa, pero Calixto me obligó. No es que me llevara a rastras ni nada de eso, no; pero me obligó. Me amenazó con no volver a servirme de guardaespaldas (sparring) si no le acompañaba para firmar como testigo del principal evento de su jodida existencia: Una boda relámpago; su boda.<br />
Cuando voy al cine, si la película no me gusta, siempre me queda el recurso de echarme un sueñecito recostado en la butaca para amortizar el precio de la entrada, pero en la Iglesia ni eso siquiera. ¡Quiá, hombre!, estaría muy mal visto que a alguien se le ocurre ir a dormir a la Iglesia; a aguantar tocan Felipe. Me parece que no se lo había dicho, pero yo me llamo Felipe, así que cuando mencione a Felipe, ese soy yo. En fin, que este domingo en la Iglesia, ni me entró el sueño, ni me aburrí. El tiempo se me pasó en un tris-tras. Me lo pasé de mimo escuchado el par de historias que don Jacinto llevaba preparadas.<br />
La primera iba de política, pero no pude saber quienes eran los buenos y quienes los malos. Nos contó como un jefe hebreo -un general o algo así, que se llama Moisés, pero que no era Moisés Dayan- cogió un cabreo de la hostia, y le mandó a los egipcios una docena de plagas de judíos para que metieran al faraón en el mar hasta que se ablandara.  No creo que fuera verdad, porque en la tele no ha dicho ni pío, y además en Israel no hay ningún general que se llame Moisés, pero don Jacinto tiene mucha labia y el cuento estuvo entretenido. <br />
Cuando empezó con la segunda historieta Calixto se puso tenso, se quedó paralizado y alistó las orejas para no perderse ni una sola palabra. ¡Joder, vaya embolada! Yo no dejaba de preguntarme, qué se traería entre manos el trastornado de mi primo. Porque vamos a ver, ¿qué coños le importaba a él lo que estaba contando el cura? Y es que estaba diciendo que un tal Jesús, su madre, sus primos y demás familia se lo pasaron de puta madre en Las Bodas del Canal. Aunque no dijo si comieron mucho o poco, o no comieron nada; pero lo que es beber... ¡joder!, es que no debieron dejar ni siquiera que fermentara el mosto de la cosecha anterior. Vamos que se pusieron como fudres; tanto que al final no sabían si lo que bebían era agua, o era tinto embocado de la Ribera del Duero.<br />
Cuando terminó la misa -aquí viene lo bueno de la cuestión- Calixto se metió en la sacristía, sin olvidarse de empujarme también a mi para que no me perdiera ni un solo detalle del episodio que pensaba protagonizar. Me llevaba agarrado por el cuello de la camisa, como si fuera un muñeco de peluche ganado en la tómbola. <br />
-¡Me quiero casar!. Explotó Calixto en cuanto hubo atravesado la puerta del vestuario del cura (la sacristía). Don Jacinto, me quiero casar, repitió; y es que además voy a preparar una fiesta como la del amigo Jesús cuando lo de Las bodas del Canal. <br />
¡Ostras Pedrín! Esta sí que va a ser sonada. ¡Menuda ocurrencia que acababa de tener el menda!... así que se quiere casar; y lo malo es que parece que va en serio.<br />
-¿Qué te quieres casar?, ¿Pero que tontería es esa de que te quieres casar, hombre?. Mira Calixto, no me toques los redaños, que no está el horno para bollos; dormí mal la noche pasada y me duele la cabeza. Anda, largarte a dar la cataplasma en otra parte, que hoy no estoy de humor para aguantar chorradas.<br />
Calixto se quedó callado, mirando fijamente a Don Jacinto como si se lo fuera a comer.<br />
El cura que intuyó el globo de ira que se estaba gestando, y las consecuencias que dicha ira podían acarrearle, procuró serenarse y suavizar el tono de voz antes de hablarle de nuevo.<br />
-¡Bueno, bueno, bueno! No te enfades, hombre. O sea, que la cosa va en serio, ¿no?.   Y bien… ¿Quién es la afortunada?, vamos que como se llama la... bueno, quiero decir, tu...  lo que sea. Tu futura, eso es; tu futura.<br />
-Son La hermanas Galindo, las gemelas; no la más pequeña, ni la mayor; las gemelas. Lo dijo con la misma naturalidad que si estuviera hablando de irse de pesca.<br />
-Pero cual de las dos, insistió el cura. ¿Tina o Laya? Porque no estarás intentando decirme que te quieres casar con las dos...<br />
-Sactamente, don Jacinto, sactamente. Eso es lo que estoy intentando decirle; y aquí mi primo Felipe va a ser el padrino de bodas, el testigo de cargo y hasta puede hacer de madrina, si resulta un requesito indispensable.<br />
El cura puso el grito en el cielo; bueno quizás el berrido no llegó al cielo, pero sí que se oyó un chillido que saliendo de la sacristía y se esparcía bajo las bóvedas del templo, para espanto de las cuatro beatas que se habían quedado rezagadas en sus asientos, no para rezar más y mejor, sino para tomar nota de algún posible altercado que pudiera servirles para cotillear cuando abandonaran el templo.<br />
-¡Pero so animal! ¿No sabes que cada hombre solo tiene derecho a casarse con una mujer? O pretendes convertirte en un bígamo, al margen de la ley, de la religión y hasta de la opinión pública. ¿O es que pretendes convertirte en la deshonra de la familia, de la parroquia, y hasta del pueble de San Andrés?. ¡Vamos, que soy capaz de excomulgarte yo mismo!.<br />
Pero a Calixto no lo acojona nadie; ni la ley, ni la religión, ni el cura, ni los chulos de la calle don Sancho, que son los dueños de la vida nocturna en esa parte de la ciudad; y eso don Jacinto ya debía de saberlo; Calixto no se acojona ni aunque lo amenacen con llevarlo al veterinario para que lo cape. Cuando se le mete una idea entre ceja y ceja, el escándalo tiene que reventar de alguna manera porque es más terco que el Alcalde con mayúscula.<br />
-¡Oiga usted, don Jacinto!, que el hijo de mi madre no se deja insultar, ni por el cura, ni por los feligreses, ni por el sursuncorda, y usted acaba de llamarme animal y bígaro, que por cierto no sé lo que significa, pero que si no lo retira inmediatamente, me olvido de que es usted el cura que me tiene que casar y le rompo los morros. <br />
Don Jacinto, que empezaba sudar en frío por detrás de las orejas, volvió a suavizar sus modales. Y es que un sopapo de Calixto podía ser más doloroso que cuarenta penitencias suyas. Tiene unos brazos que parecen un par de remos terminados en palas.<br />
-Y ellas, las mellizas ¿saben ya que quieres casarte con ellas?.<br />
-No don Jacinto, todavía no se lo he dicho; pero dentro de cuatro o cinco minutos van a pasar por delante de la Iglesia, y yo las llamaré para que lo saquen a usted de dudas.<br />
Pero… ¿Qué coños estaba pasando?. Pero si es que El desgraciado de Calixto estaba tratando de usted a don Jacinto, cuando lo normal era que lo tratara de tú. Son compañeros de farras, y cada dos por tres salen juntos a recorrer los (…) que cierran al amanecer. ¿No me estarían gastando una broma?.<br />
Entre divertido y asustado, don Jacinto nos acompañó hasta la puerta de la calle, por donde supuestamente debían pasar las hermanas Galindo: las gemelas, Tina y Laya.<br />
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Apoyado en el quicio de la puerta, como si nos estuviera esperando -pero que no nos esperaba- estaba el bueno de Faustino; y que casualidad, venía acompañado de sus hijas; no de todas, claro; solo de las gemelas: Tina y Laya.<br />
El cura se desmayó; y no era apara menos. Cayó como un toro apuntillado y se dio un buen coscorrón contra las baldosas del portal. Allí se quedó callado como un muerto; pero que no estaba muerto ni nada; hasta me pareció entrever que estaba fingiendo para no achuchar con el cacho problema que se le venía encima. Estuvo un buen rato tirado en el suelo, así cuan largo es, como si estuviera dormido, y agitándose como si tuviera pesadillas. Pero nadie pudo saber si tenía pesadillas, si estaba soñando con los ángeles o con los demonios, o quizás con las plagas de judíos, con Las bodas del Canal, o con la pretendida boda de Calixto. Nadie se agachó para echarle una mano; y es que los curas son sagrados y no se les debe tocar aunque se estén muriendo; y menos sin su consentimiento. Al fin se despertó sin ayuda de nadie. Tenía la cara más blanca que la cera de las velas, pero no dijo ni una sola palabra.<br />
 Cuando El bueno de Faustino se enteró de las intenciones de Calixto -porque el mismo cura se lo dijo; y es que podía irse de la lengua todo lo que le diera la gana, porque en esta ocasión no había de por medio ningún secreto de confesión-. Pues bien, al bueno de Faustino no se le ocurrió otra cosa que decirle a mi primo que era un hijoputa; un calificativo que a Calixto no tenía porque parecerle mal, ya que a él le encantan las putas, pero no fue así; de repente levantó la pierna derecha y con la puntera de la bota le arreó tal parada al bueno de Faustino entre las piernas, que por poco le estropea la patente de padre. <br />
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Un vecino que había sacado a su perro para que regara los árboles de la plaza, ayudó al bueno de Faustino a llegar hasta el ambulatorio, donde le hicieron una cura de urgencia, a fin de quitarle el tremendo dolor que le había entrado en los congojos, en tanto que los maderos ayudaban a Calixto a llegar a la Comisaría, en cuyos calabozos lo dejaron descansar en paz hasta que el Juez de Guardia les aconsejó que lo echaran a la calle. Y es que a este juez no le gustan los gorrones, y si lo dejaban encerrado, tendrían que pagarle la cena.<br />
Cuando entraba en la Comisaría me gritó que le llevara tabaco, y yo lo intenté, pero el guardia que vigilaba la puerta del calabozo me quitó el paquete; el paquete de tabaco, no se vayan a creer… Estoy seguro que me lo confiscó para fumárselo él; aunque a mi no me dijo eso, me aseguró que lo requisaba en solidaridad con las autoridades sanitarias, que se han empeñado en que Calixto deje de fumar. <br />
¡Tuve que volver! Mi primo no se podía quedarse sin fumar hasta que al guardia le diera la gana; es tonto de remate, pero le gusta el fumaqueo, y cuando le entra el mono del tabaco se pone como un basilisco.( O eso es lo que dicen, porque no tengo ni puñetera idea de lo que es un basilisco). Volví a la comiaría, sí volví; pero en lugar de tabaco le llevé marihuana; así el guardia no tendría una disculpa para requisarme el paquete con el cuento de que el tabaco mata. <br />
Hasta pronto lectores; seguiré escribiendo, o bueno… haciendo lo que sea.<br />
               Tranquilo.<br />
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   LAS CHORR ADAS DE CALIXTO.  IV.<br />
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Este cápitulo es propiedad de Fortunata, la hermana de Calixto que dedica su vida a la enfermería doméstica, y mi obligación -por el momento- es ponerme al servicio de la susodicha, y además ponerle buena cara, porque es la única que cuida de los familiares cuando estamos enfermos; aunque eso sí, solo nos atiendo mientras tenemos que guardar cama. En cuanto nos vestimos de calle (o solo nos vestimos) deja de ser enfermera y abandona la sala para volver a sus quehaceres, porque -¿no se lo he dicho verdad?- Fortunata, además de enfermera es pintora; una artista sin fama ni nada, no se vayan a creer... pinta a lo bestia. Gasta un dineral en lienzos, intentando pintar a todos los tíos que recuerda; naturalmente desnudos: ancianos sin camiseta, niños sin pañales, señores descamisados, jóvenes en mangas de calzoncillos y hombres maduros en pelota picada. Blancos, negros, mulatos y orientales; lo mismo le da. A la hora de pintar no hace distinción de razas ni de colores, ni por supuesto de religión. No es feminista; ella misma dice que es machista al ciento por cien, y que prefiere tratar con hombres que con mujeres, que por lo menos así no tiene que preocuparse de la competencia.  Lo que yo no me explico, es de donde saca tantos modelos para confeccionar los retratos; he pensado si no se irá al puerto de Tenerife para fotografiar a los emigrantes cuando llegan las pateras; porque a veces falta de casa varias noches seguidas, con sus respectivos días, claro está, y nunca nos dice adonde se va… <br />
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De Calixto no hay nada nuevo; sigue encerrado en los calabozos de La Pasma; a pesar de que el señor Juez -voy a llamarlo señor para que, llegada la ocasión, no se cebe con las culpas de mi primo- les dijo a los maderos que lo pusieran en libertad. Seguro que ese cabronazo no se ha molestado ni en leer el parte de incidencias en el que escribieron el acta de detención. Esta mañana me permitieron que le hiciera otra visita -menos de cinco minutos, me advirtieron-. Aunque eso sí, sin tabaco, cerveza, ni artículo ninguno susceptible de producir excitación; solo me permitieron introducir -casi de extranjis- una fiambrera de calamares fritos que les sobraron a mi tía de la cena de anoche y un plátano que encontré en la papelera que hay delante del Colegio Municipal. Pero si es que los jodíos guardias no le habían dado de cenar, y el pobre hombre estaba ya a punto de roer la suela de los zapatos, ¡joder, como son!. Los calamares no los comió, no le gustaron; la vedad es que olían a rancio que echaba para atrás, pero el plátano se lo zampó con monda y todo; y además de prisa. Pero claro, un plátano solo para un gorila como Calixto, ya me dirán… se quedó a dos velas.<br />
Pero como les decía al principio, hoy voy a estar al servicio de Fortunata; y es que no tengo más remedio que acompañarla a una visita que ella dice que es muy secreta y además muy privada. A Fortunata le debo muchos favores, y es que no sé como me las apaño, pero siempre ando debiendo favores a la gente; hasta mi supuesto tío Vicente, único marido de mi tía Clotilde, supuesto padre de Calixto y de seis supuestas hijas, supuestamente también hermanas por entero de éste, me recordó esta mañana que aún le debo un par de favores, y me estoy temiendo que en cualquier momento pretenda que se los pague. Je, je je… va de culo y sin freno; solo me faltaba -después de tantos supuestos- tener que devolverle los favores al calzonazos de mi tío Vicente. <br />
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Cuando La Fortu me sacó de casa agarrado del brazo como si fuera su novio -o más bien, como si temiera que me fuera a escapar- deduje que iríamos a visitar a algún personaje de mucha categoría, o que acudiríamos a alguna reunión de sociedad; porque la verdad es que ella suele codearse con directores, directivos, chulos y demás gente importante, y hoy se había vestido de tiros largos: zapatos de charol, blusa de satén y una minifalda de pana, tan mini, que cuando se agachaba parecía que no llevaba ropa interior; pero sí la llevaba; yo sabía que sí la llevaba, porque había visto como embutía sus glúteos en un tanga negro muy pequeño y muy bonito. Y además no fuimos a pie como dos pobretones, no. La Fortu se plantó en medio de la calle dispuesta a reclamar los servicios del único taxis que hay en la única parada de nuestro querido arrabal El taxista, un bujarrón con voz aflautada que lleva más de cuarenta años aguantando los alfilerazos de la malintencionada clientela del barrio de San Andrés, antes de bajar la bandera nos preguntó -con mucho tacto, eso sí- si teníamos dinero suficiente para pagar la carrera.<br />
-¿Van los señores muy lejos de la barriada?. <br />
A usted que cojones le importa, estuve a punto de contestar; pero no llegué a hacerlo porque Fortunata se me adelantó; sin darme tiempo a que abriera la boca, se puso a indicarle la complicada dirección a la que debía trasladarnos.<br />
-Al centro de la ciudad, le dijo. Avenida de los Algarrobos número veinticinco, por la puerta principal. ¡Y no andes dando rodeos, que conozco el camino como mi propia casa!. Como se te ocurra dar la vuelta la plaza, en lugar de pagarte la carrera, te pego una hostia. ¡Delicada que es la moza, coño!, pero la verdad es que el tío se enteró de cómo estaba el asunto sin necesidad de repetírselo.<br />
¡Ostias, perdrín! Nada menos que el Hospital Provincial. Pero... ¿Qué coños iba a hacer mi prima en un establecimiento tan desaconsejable?. No iría a pedir trabajo; porque que yo sepa, en los hospitales no hay trabajo para las enfermeras sin título; y Fotunata, ponerse a fregar escaleras… pues más bien como que no.<br />
 ¡La madre que la parió!, yo que me había entusiasmado pensando en un almuerzo de sociedad, con angulas y percebes, tarta de postre y champaña para el brindis final... pues nada, todo mi gozo metido en un pozo. Al fin me decidí a hacerle la pregunta que tenía que haber hecho al comienzo de la aventura.<br />
-¡Pero Fortu, preciosa!. ¿Qué se te ha perdido a ti en el Hospital? ¿O es que te has vuelto majareta y te has creído que eres enfermera titulada?. Escucha cariño, está muy bien que practiques con los enfermos de la familia por si algún día terminas los estudios -que al paso que vas, te llegará antes la jubilación que el título- pero eso de presentarte allí sin más ni más... Vamos que no me parece muy acertado.<br />
-¡Cállate imbécil! Que enfermera, ni que niño pequeño; voy porque a María -mi hermana María- le ha dado por parir, y ha hecho que la ingresen. Tenía que haber parido en casa y sin testigos, pero como yo no he terminado la carrera de enfermera -en realidad apenas la he empezado- ha dicho que por si las moscas, iría a dar a luz en el Hospital. La muy tonta tiene más miedo a morir desangrada que a ser despellejada por la lengua de las vecinas. <br />
-¿Quién es el novio de María? Porque... no me irás a decir que le pasó como a Duende y Saturia; y es que al menos el caballo y la burra, aunque vivieran en establos separados, se conocían de pasada, pero es que ella, que sepa, no tiene novio reconocido.<br />
-Exacto a los animales, lo que se dice exacto... pues no; pero algo muy parecido me parece que sí le ocurrió, porque el niño no se parece nada la madre.<br />
-¿Y que es lo que ha tenido, un mulo?.<br />
-Pues exacto, lo que se dice exacto, pues no, pero...<br />
No terminó la frase porque en ese preciso momento el taxista se volvió hacia nosotros con una mano abierta y con el índice de la otra señalando los fatídicos números que marcaba el taxímetro. Final de carrera, dijo; páguenme al contado y adiós. Este mariconazo no perdona ni una; y eso que había estado escuchando que era un viaje de necesidad. <br />
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No me hizo falta seguir indagando sobre el parto de mi prima -de mi prima María la hermana de Fortunata-; en breves instantes llegamos a la habitación donde reposaba la recién parida; pero el niño no lo tenía con ella. ¿No se lo habría regalado a alguna ONG?...<br />
Mientras subíamos las escaleras a pie, a la cuarta planta, porque el ascensor estaba colapsado (como de costumbre a las horas de visita),  Fotunata me explicó como su hermana         María había empezado a engordar después de las fiestas navideñas:<br />
-Fue una temporada que le dio por coleccionar recuerdos de lígues pasajeros, noviazgos cortos y cosas así; hasta que un mal día, o una buena noche, eso no está muy claro, un tío de esos de color -de color negro, vaya- pues no sé como se las arreglo, pero la dejo preñada. Y si hasta ahora no nos habíamos percatado de su embarazo, fue porque se apretaba la faja conforme le crecía la tripa. ¡Pobre criatura!; el niño, claro. Debió pasarlas más canutas que un pulpo enlatado. <br />
Bueno, más se perdió en la guerra, pensé yo; ahora que lo críe y en paz, pero seguro que María se estaría acordando de las navidades pasadas, de los novios que anduvo coleccionando y de la madre que los parió; porque a ver ahora quién le iba a pasar la minuta para que alimentar a su retoño. Y María, lo que es trabajar… como que no.<br />
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Desde luego esta familia no escarmienta ni en cabeza propia ni en cabeza ajena; son más burros que los mismos.  Pero bueno, ¿como María no se dio cuenta de que lo mismo que le ocurrió a la burra por acostarse con alguien que no era su marido, le iba a ocurrir a ella si hacía lo mismo que hizo la burra? ¿Es que no se fijó que de la unión de una burra y un caballo no nació  un buche o un potrejo, sino una mula burreña?.  Pero no; ella tenía que hacer la prueba. Vamos, no sé si lo hizo solo por probar, o lo hizo por despreciar la inteligencia de la burra. Mi prima María siempre me pareció que era así como algo racista.<br />
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En la habitación había dos camas, pero solo una estaba ocupada. La ocupaba María; ataviada con un camisón viejo, de color rosa desvaído y con la iniciales de las SS en el pecho, parecía la mujer más feliz del mundo, como si el asunto no fuera con ella, vaya.<br />
¿Pero por qué llevaría puesto un camisón con dos eses mayúsculas en el pecho?, porque vamos, no creo que fuera heredado de alguna antepasada alemana que militara a las órdenes de Hitler... aunque lo más probable es que el alemán fuera el padre de la criatura.<br />
 Pasado un buen rato vino una enfermera; una enfermera de verdad, no como la Fortu, con una cara de mala hostia que daba miedo. No se molestó ni en saludar, pero a María le entregó un rollo de trapos con forma de bebé, advirtiéndole que era la hora de darle de mamar. ¡Vaya tetas más abultadas!. Me acordé Calixto, que las tiene parecidas, pero en fin son hermanos y en algo se tienen que parecer. Por lo menos son hermanos de madre. El rorro enseguida se puso a mamar; y es que los niños siempre quieren estar tirando de la teta, (dice mi tía que como los banqueros).<br />
 Je, je; ahora viene lo bueno. En cuanto la criatura que venía escondida entre los trapos asomó las orejas, Fortunata se le echó materialmente encima y se puso besarlo y a chuparle la cara como si fuera una golosina; probablemente creyó que era un muñeco de chocolate; y es que a juzgar por el color... pues eso, que el niño parecía un descendiente de Kunta-kinte.  <br />
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El desafortunado incidente de la burra y el caballo se había vuelto a repetir, y es que la gente no aprende en cabeza ajena; ni siquiera en la cabeza de los animales.. Claro que María no parió una mula, no; el bebé que María trajo al mundo era más pequeño que una mula; y no es una mula; es un mulato. Lo que le ocurrió al ocasional novio de María, me hubiera podido ocurrir a mí si Fortunata hubiera conseguido meterse conmigo en la cama cuando hizo de enfermera. <br />
¡Joder!... Anda que si me llegan a endosar un niño negro; a mí, que de tan rubio casi soy albino... ¿Qué pensarían de mí las vecinas?... Lo que aún no sé es si la enfermera -nuestra enfermera- después de lo que le pasó a su hermana, seguirá empeñada en cobrarme su trabajo en achuchones masculinos, o se le habrán quitado las ganas.<br />
Hoy me hallo muy deprimido por el tropiezo de mi prima María, pero otro día volveré para seguiros contando las Chorradas de Calixto (y familia).<br />
                          Tranquilo.<br />
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         LAS CHORRADAS DE CALIXTO.  V.<br />
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Esta mañana los guardias mandaron al desgraciado de Calixto a vagar a la puñetera calle; bueno lo que se dice a vagar la calle, pues como que no. Mi primo no suele vagar fuera de casa sin un motivo justificado. Cuando quiere vagar se encierra en su cuarto y allí hace el vago hasta que se cansa de no hacer nada. Y precisamente esta mañana no creo que tuviera ganas de hacer el vago; después de pasar cuarenta y ocho horas en los calabozos de la Pasma, seguro que está deseando esparcirse del mal humor antes de incorporarse al mundo activo. Calixto suele desarrollar sus actividades en La Chabola de Pepe, en El Chiringuito de La Juana, o en el Puticlub La Maruja.  Sí; ese establecimiento de bebidas que abre al anochecer y cierra cuando amanece. Nos hemos cansado de repetirle que esos lugares no son los más indicados para una persona decente; pero en fin, también hay que comprender que no se va a meter en la Iglesia para esparcir el aburrimiento, vamos digo yo; desde luego que no, y menos aún sin saber si don Jacinto sigue con la mala hostia que le entró el domingo después de misa.<br />
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A media mañana abandonó la Comisaría, pero no se fue a su casa como era de esperar, sino que se fue derechito la Casa Parroquial, y es que cuando ayer se armó la de Dios es Cristo     (cuando lo detuvieron los guardias) el muy imbécil seguro que pensó que se trataba de un juego, pero no tardó en caer en la cuenta de que juego nada; ahora ya lo sabe. Atando nudos y cabos llegó a la conclusión de que don Jacinto es un chivato; que fue el que le sopló sus intenciones a Bueno de Faustino, y por tanto el culpable de su arresto. Está muy resentido por el hambre que le hicieron pasar en La Comisaría, y es que si don Jacinto no hubiera abierto la boca, no se habría armado el follón que se armó. No, si ya lo dice el refrán, que el que tiene un amigo cura… bueno, que don Jacinto tenía que haberse estado callado, que él tampoco es ningún santo.<br />
El guardia que le tomó declaración le dijo que tenía derecho a hacer una llamada telefónica, como no. Pues Calixto se abalanzó sobre el aparato, no para llamar a su abogado como era de esperar, -que probablemente no conoce a ninguno- ni marcó el número de su casa para decirle a su madre que le guardara la cena en el frigorífico, no; al único que se le ocurrió telefonear fue al cura de parroquia: don Jacinto. Y lo  puso de vuelta y media, antes amenazarlo como Dios manda; le llamó chivato, mariconazo, verdulero y sacrilegiador, y así hasta que agotó el tiempo permitido. Además lo amenazó, que si no presionaba para que lo pusieran inmediatamente en libertad, el próximo domingo iba a dedicar la mañana a hacerle la competencia a la hora de misa. Seguro que don Jacinto ya sabía lo que le quería decir: que se iba a poner a repartir ostias a diestro y siniestro, y que a él le iba a poner los congojos  de corbata por encima del alzacuellos.<br />
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Minutos antes del medio día se habían congregado más de cuarenta vecinos y vecinas delante de la Casa Parroquial, y no es que hubiera ninguna manifestación en contra del clero, no; lo que pasa es que todos aguardaban el momento de ver salir a don Jacinto sangrando por las narices, con las orejas como tomates maduros y el arrepentimiento pintado en el rostro, porque todos y todas pensaban que don Jacinto se ib a arrepentir de haberle soplado al bueno de Faustino la chorrada que intentaba hacer Calixto, mientras éste esperaba que pasaran por delante de la Iglesia sus desinformadas y presuntas novias: Tina y Laya. <br />
 Don Jacinto se las vio y se las deseó para conseguir que el señor Juez de Guardia pusiera en libertad -no se sabe si con cargos o sin cargos- al desgraciado de Calixto; y es que don Jacinto insistió hasta la saciedad porque le había tomado miedo a Calixto. Y es que me parece que don Jacinto además de ser cura también es hombre, aunque muy cobardón. Cuando ya el señor Juez lo había mandado a freír espárragos una docena de veces, tuvo la brillante idea de inculparse a sí mismo, asegurando que la coz que había recibido el bueno de Faustino entre las patas, se la había propinado él, y que el desgraciado de Calixto era inocente. El señor Juez sabía de sobras que el cura estaba mintiendo, pero no le dijo nada. Claro… a él que más le daba que fuera uno o el otro. Lo que no me explico es porqué no lo metió en chirona por mentiroso o porqué no lo empapeló por ser el autor de la patada que recibió en los congojos el bueno de Faustino.¡Desde luego que injusticia!. O sea, que si el culpable era mi primo, calabozo que te pego, y si se trataba del cura ni una triste multa.¡Hay que joderse!; a lo mejor es que ese juececillo de mierda tiene miedo de que el cura se vengue de él cuando se acerque al confesionario; sí, debe eso, porque una penitencia, -lo mismo que una sentencia- puede ser muy blanda o muy dura, solo depende de si eres o no amigo del magisterio de turno.<br />
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Esta vez Calixto y don Jacinto no dieron ningún escándalo; se portaron como dos personas civilizadas. Los vecinos y las vecinas se fueron a sus casas muy desilusionados, porque además de no zurrarse, ni siquiera se insultaron. Muy al contrario, antes de entrar en la Iglesia se dieron un abrazo; luego desfalcaron el cepillo de las ánimas y se fueron al Barrio Chino a celebrar la puesta en libertad de mi primo.  <br />
Dos días después todo el mundo daba por desaparecido a los dos: al desgraciado de Calixto y al chivatón del cura; hasta hubo quien dijo que se debía poner una denuncia por desaparición. Pero yo se lo quité de la cabeza diciéndoles que yo mismo los encontraría; y los encontré, como no los iba encontrar, si yo conozco las costumbres y necesidades de Calixto mejor que las mías propias. Estaban sentados alrededor de una mesa en el Chiringuito de la Juana. Calixto iba ya por la quinta y última cazuela de fabada asturiana que la misma Juana le había servido y el cura estaba intentando convencer de sus buenas intenciones a una tipa que llevaba en la cara más pintura que los anuncios de Titanlux. Al fin pude volver a casa tranquilo, porque don Jacinto y mi primo volvían a ser buenos amigos. <br />
Habían hecho un pacto bilateral, es decir: Calixto se comprometió a no romperle la cara a don Jacinto, y don Jacinto se comprometió a compartir con mi primo la recaudación de los cepillos y a no descomulgarle cada vez que el muy salido se fuera de putas por la noche.<br />
Espero poder informarles mañana de cómo terminaron la fiesta. Espero que no se metieran en otro embrollo más peliagudo y más difícil e resolver que el escándalo del domingo. Por hoy cierro página; y es que no me apetece ponerme a contarles las barbaridades que pueden llegar a cometer la susodicha pareja antes de que se les acabe el dinero.<br />
               Tranquilo<br />
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LAS CHORRADAS DE CALIXTO   VI.<br />
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Pasé una noche espantosa. Una de esas noches en las que solo esperas que amanezca, para ver si con la luz del sol las cosas se ven de otro modo. Traté de distraerme runruneando una tonadilla caribeña, esa que dice que una mala noche la tiene cualquiera, y una mala noche no hay quien la tenga; pero cuando la procesión va por dentro, de nada sirve ponerse a buscar consuelo. Pero bueno, seguro que ya os estáis preguntando de donde he sacado hoy esa vena tan filosófica. Pues no lo sé; porque esta vez la procesión no andaba dentro, sino todo lo contrario; la procesión recorrió toda la casa y parte de la ciudad.<br />
La culpa de que pasara una jodía mala noche, fue del desgraciado de Calixto, mi primo ¿de quién iba a ser sino?. Aunque analizando los hechos, a lo mejo alguien más, aparte de Calixto, tuviera tanta o más culpa que él de que yo no pudiera dormir. <br />
Dicen las malas leguas, que las aficiones de don Jacinto no son precisamente las que requiere su profesión, y temen que algún día confunda el vino de misa con el aguardiente de caña que mezclan en la caipirinha brasileira, una especie de cóctel que preparan con mucho estilo, y no poco alcohol, en el club nocturno ‘A SAMBA BOLADA’, un local de vida nocturna del que don Jacinto es cliente habitual. Pero bueno; con tal de que no se ponga a celebrar los santos oficios en tan poco santificado lugar… porque ya se sabe, que de don Jacinto se puede esperar cualquier cosa.<br />
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Hace ya varias semanas que no duermo en mi propia casa, y como siempre la culpa es de mi madre, que se le ha metido en la cabeza esa tontería de que debo colaborar en los gastos del hogar. ¡Hay que joderse!, vamos, como si su hijo fuera un inquilino cualquiera. No pienso aportar ni un chavo ¡Faltaría más, hombre!. De todas formas, si ayer por la tarde llego a barruntar el jaleo que se iba a preparar en la casa de mi tía Clotilde, lugar en el que me refugio a fin de eludir mis obligaciones de colaborador familiar, me hubiera ido a dormir debajo del Puente Romano; y eso aunque hubiera tenido que pasar la noche con los pies metidos en el arroyo. Pero claro, ¿cómo iba yo a pensar?... <br />
Como sabía que Calixto se había ido de juerga en compañía de don Jacinto, me las prometía muy felices: toda una noche para mí solo, sin ronquidos ni silbidos, y sin olor a pies sudados; unos pies grandotes y sucios, que Calixto raramente se lava.<br />
Y es que -como consecuencia de las aspiraciones recaudatorias de mi madre- hace algo así como un par de semanas que me vi obligado a hacer un pacto con mi primo; sencillo pero ventajoso para ambos: yo le seguiría contratando de guarda espaldas -un cargo honorífico, no remunerado- y él me permitiría dormir en casa de su madre, dentro de su mismo en su cuarto y sin pagar ni un céntimo; naturalmente en camas separadas, no vayan a pensar mal. Es un cuarto pequeño que hace de caja de resonancia, y que a veces hasta multiplica los decibelios que Calixto suelta por la boca mientras duerme. Ronca como un cochino; bueno me parece que lo de roncar es ginético; algo así como un defecto de familia. Pero eso no lo sé de fijo, porque yo nunca me oigo roncar, ni dormido ni despierto.<br />
Estaba aún en le primer sueño cuando pareció que la casa se nos venía encima con todas sus consecuencias: pies arrastrando, portazos, gritos, timbrazos del teléfono -que no sé porqué solo funciona en el cuarto de mi tía- y hasta la bocina de un taxis que aguardaba delante de la puerta para que fueran entrando los clientes en él, hasta que no cupiera ni uno más ¡Hay que joderse! Seguro que algunas veces hasta el taxista se solidariza con las borracheras de Calixto; y es que algunas veces, cuando mi primo se emborracha, mi ti alo lleva al Hospital montado en un taxis, porque si lo lleva en su coche, a lo peor le ensucia la tapicería.<br />
De pronto escuché en el pasillo las inconfundibles pisadas de mi prima Fortunata, y tuve miedo.  Mal pensado que soy, porque cuando al fin entró en mi cuarto,  no lo hizo con intenciones labiodinosas, ni lujuriosas, ni rijosas ni nada parecido; entró para comunicarme que el taxis -el único del barrio- estaba a punto de emprender el segundo viaje para llevar a toda de la familia al Hospital para despedir a Calixto; y es que al parecer, el muy imbecil había decidido abandonar este mundo esa misma noche. ¡Hay que joderse! Con lo alegre que se le veía ayer por la tarde… ¿Quién iba a pensar que a media noche le diera por morirse?. ¡Que no, coño; que no era lógico!. Pero bueno, si él consideraba que le había llegado la hora, que hiciera lo que le diera la gana. A lo peor es que don Jacinto lo había convencido de que cuando uno se muere entra en el Cielo y abandona este valle de lágrimas…<br />
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Subidos en el taxis llegamos al Hospital los del segundo turno; apretados como las sardinas en lata, pero cupimos. Y llegamos a tiempo de saber que los médicos de urgencias acababan de salvarle la vida a mi primo que, muy pálido y con los ojos muy colorados como los de un conejo albino, hacía gestos con las manos indicando que no hiciéramos ruido porque le dolía mucho la cabeza, y que lo dejáramos dormir.<br />
-¡So matasanos, pero si esto no es nada! -le gritó mi tía Clotilde al médico de guardia, el mismo que acababa de salvarle la vida a su hijo. -Espero que la próxima vez que nos avisen del Hospital a hora tan intempestiva, sea por algo más serio; algo que merezca la pena: un accidente mortal o algo por el estilo. Jolines ya hombre; que nos habíamos hecho la idea de forma un duelo coletivo, y resulta que no tenemos ni por quién llorar. Nos han hecho venir para nada; ni siquiera por una autopsia individual.<br />
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A Calixto le habían practicado un lavado de estómago para sacarle la media arroba de fabes con tocín que se había zampado en el Chiringuito de La Juana, que según nos contó el médico de urgencias, se le habían apelmazado en el buche y no había forma de desatrancarlas;  y además le habían hecho una cura de desintoxicación etílica, que tampoco sé lo que es, pero nos aseguraron que se la habían practicado para que no se muriera de la coma etílica.<br />
Para volver a casa, mi tía se llevó a Calixto en su propio coche, porque dijo que ya estaba harta de pelear con el taxista, que el muy bujarrón quería cobrarla a la carrera cada vez que se lo montaba en el taxis. Mi tío Vicente, mis primas y yo, tuvimos que regresar a pié como unos prigaos cualesquieras, que hubieran hecho mal su trabajo. Sino hay muerto, no hay taxis; fue lo que dijo mi tía. ¡hay que joderse!...<br />
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Si el guarda jurado de la fábrica de Colchones el Picoletto, que está a la otra punta del barrio, se había quedado dormido esa noche, seguro que Calixto lo despertó; hasta es posible que los ronquidos de anoche no dejaran dormir ni a Caballete, un guardia municipal jubilado, al que le dicen de todo menos guapo, pero que se vuelve sordo cuando quiere y solo oye lo que le da la gana. Yo tampoco pude dormir; pero al menos descansé. La verdad es que poco a poco me estoy acostumbrando a los gruñidos de mi primo. Pero no fue un buen día, no; aunque bueno, la verdad es que el día no tuvo nada de particular; la mala fue la noche.<br />
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No sé que hora sería, porque el reloj de pulsera que encontré el verano pasado justo a las puertas del mercado, hace varias semanas que se cansó de dar la hora, y hasta que no encuentre otro no tengo más remedio que hacer el cálculo horario por el sol; pero vamos, que estoy seguro de que faltaba poco para que despuntara el alba, y claro a esa hora por el sol… pues que resulta muy difícil calculara la hora; pero estoy seguro de que estaba casi amaneciendo cuando el desgraciado de Calixto dejó de roncar; se levantó de la cama y empezó a rascarse entre las patas como un simio. Bueno como un simio no, porque los simios suelen rascarse los sobacos y Calixto se rascaba con fuerza los congojos y alrededores.<br />
Al principio pensé que no le pasaba nada, que a lo mejor estaba soñando, o que era una de sus chorradas; así que le dije que se metiera en la cama y que me dejara dormir, que yo también tenía mis obligaciones.  Aunque puse buen cuidado de pedírselo con suavidad. no fuera a enfadarse y me soltara una hostia. Y es que cuado se enfada... bueno, bueno: ¡No hay dios que le aguante!. Pero no se enfadó; ni tampoco me hizo puñetero caso. Hasta bien entrada la mañana estuvo rascándose los congojos, y chillando de tal forma que hasta yo que lo conozco como si lo hubiera parido, me asusté. Llegué a pensar -debo ser muy mal pensado- que don Jacinto le habría dado alguna pócima para que se convirtiera en simio. Y es que si encima de que parece un gorila, le daba por salir a la calle rascándose lo que se rascaba y chillando como chillaba, las vecinas se iban a creer que era un mono de verdad. A lo peor, hasta nos denuncian a la Sociedad Protectora de Animales por tener en casa un bicho exótico sin los permisos adecuados, y a lo peor hasta sin vacunar.<br />
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Pero no, no se había convertido en un simio. Era un temor infundado; don Jacinto no le había dado ninguna pócima para que se trasformara, las pócimas se las había tomado Calixto sin ayuda de nadie, y no con intención de trasformarse en un mono.  <br />
Lo que Calixto necesitaba era una cura de urgencia; pero no quería ni oír hablar de acudir al Centro Médico -por eso de no abusar de los servicios públicos, decía él-. Lo que sí me pidió, fue que lo acompañara a la farmacia, auque tuviera que levantar de la cama a la farmacéutica para que lo atendiera a él. El muy cabrón sabía perfectamente la clase de medicamento que necesitaba, pero me dijo que le daba mucha vergüenza pedirlo. ¡Que raro, pensé yo!. Nunca había oído decir que por pedir un medicamento en la farmacia hubiera que sentir vergüenza.<br />
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La farmacéutica, una buena moza lozana y embragada que se pasa los veranos aquí y los inviernos en Canarias, lo obligó a abrirse la bragueta, y a pesar de que le daba vergüenza, tuvo que abrir la cremallera. La farmacéutica no perdió ni medio minuto; en cuanto le echó un vistazo a lo que llevaba escondido detrás del cierre, enseguida le diagnosticó la enfermedad.<br />
 Esta vez Calixto no tuvo la desvergüenza de decirle ni un solo requiebro a la moza; porque no se crean, que el muy caradura, además de decir y hacer burradas, también sabe decir piropos, y a la farmacéutica no le gusta que se los digan. Claro que a lo mejor está casada, o algo parecido, digo yo. Pero es que además en esta ocasión la moza se cahondeó de él a base de bien. Seguro que se estuvo vengando de él por algún rebuzno que otro día le había dedicado.<br />
-Anda macho, que si alguna vez pensé en escuchar tus chorradas, con lo que llevas encima se me quitaron las ganas para siempre. ¿Dónde estuviste anoche plantando el nabo, guarrote?. Si hubieras estado en casa durmiendo, no tendrías ahora los huevos en carne viva.<br />
-¿Pero que tiene el pobre Calixto?, le pregunté con fingido pesar a la farmacéutica ¿es algo grave?. No me engañes monina, que este grandullón es mi primo y lo quiero mucho.<br />
-Grave, lo que se dice grave no lo es, pero contagioso, doloroso y molesto sí; y asqueroso, añadió por lo bajines. Lo que tiene tu primo entre las patas, es un criadero de ladillas, y deben ser de buena raza, porque crecen a velocidad de vértigo.<br />
Cuando a la farmacéutica se le pasó el enfado -que la verdad es que no sé porque se había enfadado- le vendió una medicina que era muy cara y además con la etiqueta escrita en americano; aunque a Calixto lo mismo le daba que estuviera escrita en americano que en latino o en grecio, porque conoce el dinero de maravilla, y lo sabe gastar; lo que no sabe es leer.<br />
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Espero que se cure pronto, porque con los chillidos que pega cada vez que se unta los congojos con la medicina, seguro que supera la tasa de ruidos permitida por el Departamento de Bienestar Social; y es que como siga así chillando así durante mucho tiempo a lo peor le ponen una multa por contaminación acústica.<br />
Bueno la verdad es que yo no he visto nunca ninguna ladilla, pero hoy por la tarde me parece que Calixto ya no las tiene.  Lo mejor con los polvos que le echó la farmacéutica en el lugar dolorido, se le murieron todas.<br />
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              LAS CHORRADAS DE CALIXTO. VII.<br />
    El Barrio amaneció revuelto. Bueno, no exactamente el barrio, sino los vecinos. <br />
Dependiendo del momento, al poblado de San Andrés lo llamaos barrio -Nuestro Barrio (con mayúsculas)-, simplemente el arrabal, o -Nuestro Pueblo (también con mayúsculas)-. En realidad es un poco de todo. Es una barriada bastante parecida al Bronx de Nueva-York, pero sin negros por las calles. Aquí no hay más autoridad que la de un alcalde ‘peldaño’ quién nos asegura que no somos completamente independientes, porque la totalidad de los vecinos sumamos una pedanía. ¡Joder vaya rollo! Y total para decir que somos un atajo de pringaos, marginados, marginales y muy considerados con todo el mundo, siempre que no vengan tocándonos los… buenos ‘esos’, porque no quiero que arme la zaragata por empezar diciendo tacos.<br />
 ¡Esto es San Andrés!, y  ya lo dije, solo tenemos un alcalde peldaño, que es algo así como un árbitro de fútbol de segunda división, que sin permiso del otro Alcalde -el de la ciudad, o sea el de primera división- no puede hacer nada, y claro así nos va, así nos tratan y así nos comportamos. Algunos vecinos, entre ellos yo, hemos animado al alcalde peldaño          -azuzado es la palabra exacta- a ver si se decide a crear su propio partido, y cuando esté constituido que solicite -antes de que lo ilegalicen, que todo puede ocurrir- un estatuto de ‘autodeterminición’, confeccionado a la medida de nuestra pedanía. Pero no se decide porque es un cagueta; tiene miedo de que se entere el Alcalde y lo despida con un certificado de rebeldía; la vedad, no sé porqué se preocupa por los informes ‘póstumos’ que pudieran darle, si la verdad es que su título no es más que un cargo honorífico sin sueldo; y además, solo por ser alcalde, está obligado a asistir a los plenos, a las reuniones de ‘concejiles’ y a todos los festejos populares, aunque no tenga ganas de juerga. <br />
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Hoy, poco antes del medio día, -la hora del aperitivo- Calixto se llevó una sorpresa de tres pares de congojos.  Y es que el Alcalde, -el de primera división, no el nuestro, que solo es honorífico- lo saludó en plena calle con la mano extendida, y le habló de tú a tú, como si fueran amigos de toda la vida; la vida de Calixto claro, porque el Alcalde es por lo menos veinte años mayor que él; o sea, que cuando mi primo nació, es posible que el Alcalde tuviera ya algunos amigos; aunque amigos de verdad no creo que tuviera ninguno. También es posible que ‘Su Totalitaria Autoridad’ se haya olvidado ya de que el año pasado tuvo un altercado con el desgraciado de Calixto; y es que al muy imbecil le dio por seguir a todas partes a la sobrina del susodicho, Magda, -que dicho sea se paso, está más buena que el pan-. Hasta se permitió susurrarle al oído que se casara con él. ¡Joder, si ella le permitía susurrarle al oído, sería porque le iba la marcha! ¿O No?.  Hasta que un mal día se le quitaron las ganas de seguir a la Magda, porque los Pitufos, -siempre a las   órdenes del Alcalde- le aconsejaron que abandonara el acoso, y para convencerlo le sacudieron la pelleja como si fuera una alfombra. Calixto juró públicamente vengarse del Alcalde, pero eso no es más que una chorrada, porque todo el mundo sabe que la primera autoridad del municipio no se va a dejar vapulear por el desgraciado de Calixto.<br />
 De todas formas algo va suceder, porque después del inusitado saludo de esta mañana, Calixto tuvo una idea; muy peregrina, pero al fin y al cabo una idea. Lo cierto es que no sé de donde la habrá sacado, porque lo suyo no es tener ideas, sino actuar por instinto.<br />
Ha decidido,-por su cuenta y riesgo- conseguir cuatrocientas firmas para poderse presentar a las elecciones como candidato independiente a la alcaldía de la ciudad. ¡Está como una cabra, vaya!. Pero si es un ignorante… ‘analfagüeto de nacimiento. He intentado por todos los medios hacer que desista de su idea, incluso me he ganado un coscorrón por recordarle que no sabe ni escribir el remite de una carta; pero ha tomado una decisión, y no hay dios que le impida seguir adelante; dice que para mandar mucho y trabajar poco no hace falta saber, ni de letras, ni de números, ni nada de nada; que poniendo buena voluntad basta. ¡Sabrá él lo que es la buena voluntad!... yo creo que no la tiene, ni buena ni mala. Está de un tonto subido; pero si es que encima me quiere dar lecciones de comportamiento. No calla:<br />
-¡Pero coño, Felipe!, si un alcalde tiene que saber tanto como dices, para que le paga a la caterva de escribientes y secretarias que pululan por los pasillos de la Casa Consistorial, vamos a ver... ¡El alcalde manda, los demás obedecen y san se acabó. Joder Felipe, que pareces nuevo en el mundo!… <br />
Se le ha metido en la cabeza ser alcalde y no veo la forma de hacer que dé marcha atrás. Bueno sí; aún me queda la esperanza de que se conforme con ser alcalde peldaño, y eso sí que lo puede conseguir, porque a Honorio, el alcalde peldaño de toda la vida; el cagueta que no se atreve a pedir la ‘autodeterminición’ para San Andrés, si se lo pide con buenos modales     -o sea, dándole un par de ostias- seguro que le cede la alcaldía de segunda división con todas sus obligaciones y deberes. De todas formas, Calixto -aunque ellos no lo sepan- cuenta con la ayuda de toda la familia; somos una familia muy arrejuntada, y eso es muy importante a la hora de emprender una campaña electoral. Su madre, su presunto padre, su seis hermanas -hermanas por lo menos de madre-, todos ellos y hasta el primo Felipe (que soy yo) estamos al lado del candidato para lo bueno y para lo malo, hasta que la Pasma nos separe. Me parece que se dice así; ¿O es… ‘hasta que la Policía nos detenga’?, bueno, es igual. Con el único miembro de la familia que no contamos para hacer campaña electoral es con el hijo de María, el de la cara de chocolate; ese no cuenta porque es muy pequeño y todavía no sabe hacer campaña.<br />
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Pero antes de emitir la propaganda electoral nos ha surgido un grave problema, y no va a resultar tan fácil como Calixto calculaba; y lo peor es que él no tiene dinero. Contaba con que sus hermanas salieran por calles y plazas de la ciudad a recoger firmas para su presentación,  a pregonando a voz en grito que Calixto es la persona más indicada para cubrir la vacante de alcalde de San Andrés, pero el muy capullo ha reñido con todas ellas cuando más las necesita; creo que hasta con su madre, y si no hacen pronto las paces, se le va pasar el plazo de presentar la candidatura sin que consiga el apoyo de un solo votante. Lo tiene muy difícil.<br />
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 Cuando su hermana María, la madre del niño con la cara de color chocolate, lo informó de que ya era tío, le dijo también que el sobrinito era de color, pero omitió decirle de que color era, y Calixto pensó que sería algo así como un marcianito: verde esmeralda, azul claro, o incluso multicolor como el arcoiris que sale después de las tormentas. Lo malo fue, cuando entre dudas y sonrisas María sacó al rorro de la cunita para presentarlo en familia. Todos chillaron de sorpresa y de rabia, todos menos Fortunata, porque ésta ya había visto el color de la criatura; pero quien en todo momento llevó la voz cantante fue Calixto; y es que pretendía que su hermana María volviera al Hospital para que le recogieran el niño y le dieran otro un poco más clarito. ¡Vamos, ni que allí le fueran a cambiar el crío como si fuera un cromo! ¡Será bestia!...<br />
-Rubio, si puede ser, si les quedan; y sino un niño albino, como Jonás; que además de ser blanco como la leche tiene los ojos colorados como los conejos, pero éste niño, por más intentos que hagáis para convencerme de que es precioso, no puede entrar en la familia.<br />
¡Hale, Hale! Por exigencias que no quede.<br />
Después de tres cuartos de hora discutiendo -con toda clase de insultos incluidos-, siete mujeres como siete lobas enfurecidas se le echaron encima al pobre Calixto, con un resultado que no precisa de ser narrado, queda a la vista. Ahora Calixto se niega a salir a la calle, porque se moriría de vergüenza si las vecinas llegaran a adivinar, cuando y como, le salieron tal cantidad de chichones en la cabeza, arañazos en el cuello y moretones en la cara; y además… por qué camina con las piernas separadas. Y es que la farmacéutica todavía no ha empezado a hacer comentarios sobre el incidente de las ladillas, y para cuando lo publique a lo mejor ya es alcalde                        <br />
        Hasta pronto lectores.<br />
                                                     Tranquilo.<br />
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LAS CHORRADAS DE CALIXTO.  VIII.<br />
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-¡Que no pedazo de bestia!. Calixto se escribe con ‘C’. Y ‘ocupa’ también; y si te han dicho que, ocupa y Calixto se escriben con ‘K’ es porque te desenvuelves entre gentes poco instruidas. Vamos hombre, que toda la vida llamándote Calixto, y que todavía no sepas como se escribe... ¿y encima pretendes llegar a ser el alcalde de la cuidad?. Ya puedes mandar retirar la media docena de pasquines que tus amigos los ‘ocupas’ han pegado en la fachada del ayuntamiento con tu fotografía, si no quieres ser el hazmerreír de toda la ciudad. No tienes formación suficiente ni para alcalde pedáneo de la barriada de San Andrés; así que para Alcalde de primera… figúratelo; ni lo intentes. -Eres un analfabeto integral, un grosero y un marginal; no esperes que este cura, que soy yo, te preste alguna clase de ayuda hablando de ti en el sermón del domingo. Porque vamos a ver, aparte de algún disgusto que otro, ¿qué me has dado tú a mí?... somos amigos de juergas, pero tú siempre vas sin una perra en el bolsillo.<br />
-¡A que te doy una Hostia!.<br />
-¿A que te descomulgo para siempre y te vas al infierno de cabeza?.<br />
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Calixto volvió a su casa con el corazón encogido, ¡Claro; menuda repasota que le ha echado esta mañana el cura!. Y es que debe ser muy doloroso que un personaje estudiado como don Jacinto te diga de buenas a primeras que no sirves para nada, ni siquiera para alcalde peldaño de la pedanía de San Andrés. Y eso que se las da de amigo... es como para echarse a llorar. Aunque Calixto no dice que es para echarse a llorar, sino que es para retorcerle el pescuezo al cura; y creo que si no lo hace, es simplemente porque no quiere dejar a la parroquia huérfana de padre espiritoso, no porque lo descomulgue, ni porque tenga miedo de ir al infierno de cabeza.<br />
Traté de animarlo con buenas palabras y falsos aforismos que le distrajeran, alegorías que yo mismo tuve que inventar sin la ayuda de nadie (¿lo he dicho bien?),  pero al final lo tuve que consolar diciéndole que mandara a don Jacinto a tomar por donde amargan los pepinos, y que dejara de pensar en él, ni como ayuda ni como estorbo; que para el buen desarrollo de su campaña no necesita para nada consultar con el clero ¡Coño ya; que se metan en la Iglesia, que la política es para los políticos!. <br />
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-Oye Felipe, ¿Tu también crees que no sirvo para nada? ¿Crees que no voy a valer ni para alcalde de San Andrés?; ya sabes que es un alcalde de poca importancia, es decir de segunda división; yo solo quiero seguir con la misma rutina que viene arrastrando el inútil de Honorio. Vamos…aunque no sea un Alcalde con mayúscula, como el joputa ese que manda en el ayuntamiento, por lo menos poder presumir de ser alcalde.<br />
-No digas chorradas Calixto, que tú vales mucho. Y no te pongas triste, que eso te pasa por andar con malas compañías, porque vamos a ver: ¿Que coños le importa al cura lo que tú hagas?. ¿Le dices tú a él lo que tiene que hacer en la Iglesia?. ¿No, verdad?  ¡Pues ya está!. <br />
Lo que tiene que hacer don Jacinto, si es tan amigo tuyo como dice, es echarte una mano con eso de la propaganda electoral, que a los obispos bien que los apoya desde el púlpito; aunque no tengan razón. Don Jacinto no es un amigo, ni siquiera un buen vecino; don Jacinto solo es el un cura. Pero tú sabes cosas de él que no las sabe nadie; es decir, que lo tienes literalmente agarrado por los huevos.<br />
 La verdad es que al decirle eso de ‘agarrado por lo huevos’ me excedí; pero solo lo hi
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</item><item><title><![CDATA[La mejor obra es nuestra propia vida - cap. 1 - La mejor obra es nuestra propia vida]]></title>

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	<b>relato:</b> La mejor obra es nuestra propia vida
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	<b>capítulo:</b> La mejor obra es nuestra propia vida
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	<b>resumen:</b> ...
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	<b>autor:</b> Euskadif
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	<b>email:</b> 
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	<b>fecha:</b> 07/05/2008
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	<b>texto completo:</b> La mejor obra es nuestra propia vida<br />
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La realidad como nosotros la conocemos, no es más que un desarrollo de nuestra percepción. Nosotros percibimos una imagen del mundo y él recibe una representación de lo que nosotros queremos dar a los demás y que a su vez, quienes nos observan se hacen una idea de nosotros mismos en función a su perspectiva, tanto visual como ideológica.<br />
Por ello , en este juego de espejos distorsionados, la creación más importante es la de la propia individualidad, como seres en el mundo.<br />
Que tan alejada puede estar la interioridad de cada sujeto en este juego, no lo sabemos. No tenemos más límites que nuestra capacidad de percibir al mundo, a través de nuestro mecanismo sensorial y de los encuadres culturales adquiridos.<br />
Siendo sólo una porción prácticamente ínfima en la historia del universo a través del eje tiempo-espacio, porque nos empeñamos en otorgarnos un valor desmedido como objetos existenciales y como seres humanos.<br />
Porque ponemos tanto empeño, tanta pasión en nuestros emprendimientos, en nuestros sentimientos. Porque tanta pulsión vital se genera, emplea y padece en cada acto humano, si dicho acto no tiene en sí mayor relevancia en el contexto de la existencia universal.<br />
Sólo nuestro carácter egocéntrico puede admitir la dimensión central de la figura humana;  asentada esta concepción en el carácter singular y divino de cada humano, incluso por encima de todo ser no racional.<br />
Dicha singularidad se autoproclama desde la capacidad de raciocinio y representación de ideas . Intenta asentar sus bases tanto en el soporte material de la vida, a través de un elemento orgánico y funcional como el cuerpo humano., y de un soporte espiritual, asentado en el álito de vida, entidad espiritual que permanece en cada soporte orgánico y ,de acuerdo a las concepciones y creencias de cada cultura o sistema justificativo de existencia, se elevará a un estadio superior o se reencarnará en otro soporte orgánico, hasta tanto cubra una serie de aprendizajes de carácter puramente espiritual.<br />
Este interactuar materia-espíritu (cuerpo-alma) cumple su periplo hasta tanto el soporte material siga cumpliendo sus funciones vitales. Luego cada espíritu tomará el camino que le corresponda, hasta tanto llegue al estadio de plenitud, donde ya no requiera un soporte material para seguir su aprendizaje y logre el desarrollo máximo de su potencialidad, para pasar a formar parte de la energía pura, eterna y autosuficiente, que escapa a toda cuantificación y calificación en valores mentales de tiempo-espacio.<br />
Este cuadro representativo de la existencia, del aquí y del más allá ;  tampoco escapa al tono expositivo que señalamos como juego de representaciones del que nos valemos para tener un nivel de conciencia sobre los objetos-sujetos-entes.<br />
Entiendase nivel de conciencia como supuestos de comprensión básicos para la percepción de la existencia de todo ente o figura, de carácter mental o físico.<br />
Si toda proposición busca obtener un grado de racionalidad que la haga perceptible para nuestro soporte material de comprensión, para nuestro órgano cerebral. Entonces, que es lo que se activa neurológicamente en dicho órgano, son porciones de energía e impulsos eléctricos generados por el accionar en cadena de células y terminales nerviosas, a través del desprendimiento de enzimas y procesos químicos-biológicos.<br />
Con esta nueva descripción del funcionamiento del soporte material-biológico, hacemos uso de un nuevo esquema de representaciones que nos permita percibir en una nueva etapa de carácter meta discursivo. Al explicar el funcionamiento físico del organismo material que permite las representaciones mentales, que habilitan las percepciones físico-mentales ; estamos ante el nivel superior de representación discursiva.<br />
Luego de esto, sólo nos quedará valernos de elementos surrealistas , filosóficos, metafísicos, o teológicos.<br />
Si tomamos elementos surrealistas para una sistema que permita percibir y concebir el mundo, elegimos un discurso que escapa al orden racional físico de los objetos., donde la deformidad de las formas tal como las conocemos, es el camino a seguir para encontrar la percepción legítima de los objetos-sujetos-entes.<br />
Si optamos por el discurso filosófico, desarrollaremos el sistema de ideas y representaciones mentales hasta encontrar unidades indisolubles en su entidad y existencia , como elementos básicos y primigenios propio de cada materia de análisis.<br />
Un discurso metafísico nos llevará al planteamiento de niveles de comprensión paralelos o superpuestos que permitan la existencia de cada elemento como una cualidad mental , cuya representatividad facilite su entendimiento.<br />
Al seleccionar un discurso teológico, nos valemos de la fe como cualidad generadora y autojustificante de un sistema de creencias, donde la existencia de un ente superior explica y ordena nuestra percepción de todo objeto-sujeto-ente ; cuya creación ha sido obra de esta energía.<br />
El gran interrogante, que humildemente acerco es : Que motivo a esta energía superior a crear y dar vida .<br />
Sin duda, dicha energía superior no tendría tal objeto de existencia y percepción sino hubiera diseñado elementos que le sirvieran de referencia.<br />
Al no existir nosotros y todo objeto-sujeto-ente inferior a ella, esta carecería prácticamente de razón de ser.  Estaremos ante la nada misma.<br />
Por otra parte, si planteamos que en cada objeto-sujeto-ente hay una porción de ésta energía superior y se reproduce en forma permanente, hasta que toda esa energía vuelva a reecontrarse con su matriz..  De que sirve el carácter lúdico y autocontemplativo de esta energía ; que se reproduce en seres temporales para volver a integrarse, imponiéndose un tránsito con todo tipo de desventuras y pruebas.<br />
No es acaso toda parte de ella misma.., Que necesita probar..; para que necesita criaturas inferiores..<br />
De que le sirve ponerse delante de un espejo, si ya conoce supuestamente todas sus capacidades y cualidades..<br />
Todos estos interrogantes continúan siendo un misterio para mí y para la mayoría de los seres, creo entender.<br />
Pero asimismo, reflejan el continuo mecanismo de percepción que intenta un análisis de la vida, la muerte y la trascendencia, a través de representaciones que intentamos racionalizar. Las que no lo logran obtienen descripciones gracias a otros mecanismos más o menos sustentables, tales como la fe y los discursos filosóficos-teológicos.<br />
Ante tanto desarrollo ontológico es inteligible percibir a la vida misma como la mejor obra escrita, con todo su gama de representaciones y juego de claros oscuros que esconden una tensión única que se develará en nuestra última página .-<br />
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]]></description>

</item><item><title><![CDATA[Sir Joseph - cap. 1 - Sir Joseph]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=Sir+Joseph&amp;id=1&amp;relato=845</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=Sir Joseph&relato=845&id=1&nombre_cap=Sir Joseph&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
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			<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> Sir Joseph
<br>
	<b>capítulo:</b> Sir Joseph
<br>
	<b>resumen:</b> .CAPITULO. 1
..Nadie, ninguna persona,  hallaba en los libros tantas cantidades de vacíos, como mortales, existen.
<br>
	<b>autor:</b> NUBIA
<br>
	<b>email:</b> 
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 07/05/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> Sir Joseph <br />
Nadie, ninguna persona,  hallaba en los libros tantas cantidades de vacíos, como mortales, existen. Sir Joseph, como lo llamaban sus amigos, conocía la particularidad de las dificultades de sus investigaciones y buscaba en los estropeados libros, que tenían mucho tiempo en su biblioteca,  algo que le hablara de  la  familia en que había nacido. Sabía  que un libro que estaba extraviado, le daría la clave para saber algo de su infancia. <br />
Sir Joseph, vio  los cuadernos, papeles y lápices en la mesa que fungía de escritorio,  donde se sentaba a anotar todos los pensamientos y recuerdos que le certificaran el saber algo de su linaje. Solo pasaba por su mente, el conjunto de criados y  esclavos que l indicaban que debería de pertenecer a una familia de alcurnia. En la biblioteca y en la cantidad de libros sobre la genealogía de sus posibles antepasados, no encontraba una sola dama respetable, que alcanzara  a llegar o pertenecer a la nobleza a la que el soñaba,  aunque fuese rozar. El pensaba que poseía títulos de algún magnifico aristócrata,  que tenía mansiones con muebles  de fina madera y muchas bodegas llenas de vinos añejos.  Tal vez,   soy un duque en posesión de un gran palacio,  con sus antepasados pintados en una tela grande,  con un gran marco  y colgada  en una de las paredes en el salón principal del palacio--decía Sir Joseph a sus amigos, cada tarde. <br />
Sir Joseph, vivía en el fantástico poblado de Trimur, cerca de  un pequeño bosque,  pero pensaba que era un noble británico. Era pertinaz, escritor y pintor. Siempre trazaba,  hacía esquemas y a veces pintaba  las posibles familias a la cuales  podía pertenecer. Tenía setenta años y a los diez, había aparecido en medio de una fuerte tempestad,  con un baúl lleno de libros viejos y hasta allí llegaba el asunto. No sabía más de su pasado. <br />
Se decía que durante todo tiempo que llevaba viviendo en el pueblo, Sir Joseph, nunca renegó de su tiempo transitado en Trimur y siempre cargaba bajo el brazo algún libro que hablaba  sobre las familias distinguidas de todas las épocas y sobre las cuales el pensaba,  que algún día, algo, como un  evento acaecido en el tiempo, o una conjetura que pudiera  darle  existencia en la aristocracia  de forma imprevista,  comprobaría  su vida de noble. <br />

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</item><item><title><![CDATA[Rinna y Fisher - cap. 2 - Segunda parte]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=Rinna+y+Fisher&amp;id=2&amp;relato=844</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=Rinna y Fisher&relato=844&id=2&nombre_cap=Segunda parte&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			<a href='http://www.relatame.com/crearCapitulo.php?nombre=Rinna y Fisher&relato=844'><b>escribe el siguiente capítulo de este relato</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> Rinna y Fisher
<br>
	<b>capítulo:</b> Segunda parte
<br>
	<b>resumen:</b> ...
<br>
	<b>autor:</b> Rosalina González
<br>
	<b>email:</b> rosgo182hotmail(punto)com
<br>
	<b>url:</b> <a href="http://loquerosalinnitapiensa.blogspot.com">http://loquerosalinnitapiensa.blogspot.com</a>
<br>
	<b>fecha:</b> 28/04/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> Cuando Rinna y las sirenas se vieron de nuevo, llevaron a Fisher con ellas y los presentaron. Él estaba embrujado por ella y a ella también le pareció alguien sumamente gallardo y atractivo. Conforme iban transcurriendo los días, ambos deseaban estar en aumento estar juntos; se habían enamorado perdidamente uno del otro.<br />
<br />
Fisher le dijo a ella que ya no podía estar sin ella... Rinna, con lágrimas en los ojos, voló hacia Tierra de Rosas. Sabía que no podía estar junto a él de la manera que anhelaban.<br />
<br />
Toda esa noche, deseó con intensidad ser una sirena para estar con Fisher para siempre... Se acercó a la orilla de la playa y lo deseó nuevamente. Quería que fuera real... de pronto, cuando a punto estaba de salir el sol, una ola se tragó a Rinna... Sus alas desaparecieron y le salió una cola preciosa... estaba asombrada y muy feliz. Comenzó a buscar a Fisher para darle la buena noticia, pero no lo encontraba. Cuando salió a la superfcie, vio a lo lejos, en la playa, la figura de Fisher con un par de piernas y alas nuevas...<br />
...Había deseado también, salir del agua para convertirse en hado y así estar con Rinna para siempre...<br />
<br />
Fisher, al ver que Rinna estaba en su lugar de origen, se metió al agua para estar en sus brazos aunque fuera un momento. Rinna supo que él moriría. Ella lo besó y lo sacó del agua para morir junto a él...<br />
<br />
...porque ni ella podía estar fuera del agua, ni él bajo el mar.<br />
<br />
<br />
Fin.<br />

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</item><item><title><![CDATA[Rinna y Fisher - cap. 1 - Primera Parte]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=Rinna+y+Fisher&amp;id=1&amp;relato=844</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=Rinna y Fisher&relato=844&id=1&nombre_cap=Primera Parte&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
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			<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> Rinna y Fisher
<br>
	<b>capítulo:</b> Primera Parte
<br>
	<b>resumen:</b> Fisher conoce a Rinna y se enamora perdidamente de ella...
<br>
	<b>autor:</b> Rosalina González
<br>
	<b>email:</b> rosgo182(arroba)hotmail(punto)com
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 27/04/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> Hace muchos años, existió una maravilla terrenal, llamada Tierra de Rosas, donde habitaban hados y hadas, criaturas hermosas con alas y magia.<br />
<br />
La protagonista de esta historia, se llamaba Rinna. Un hada muy bella, con el rostro iluminado y usaba vestidos hechos con hojas y flores, con ojos violetas y su cabello color rosa, largo brillante y hermoso. Rinna era muy rápida al volar, volaba incluso más rápido que el colibrí. Una de sus mágicas habilidades, era que podía comunicarse con las plantas y pedirles ayuda cuando lo necesitara.<br />
<br />
Todas las mañanas, Rinna acudía a la playa, le gustaba sentir la arena y el agua tocar sus pies, pero tenía que ser sumamente cuidadosa, ya que si el agua salada tocaba sus alas, frágiles como las de una mariposa, podía morir.<br />
<br />
Rinna había hecho amigas en el mar, las sirenas. Ellas salían a la superficie para saludarla. Cada día, se contaban las historias que vivían; Rinna quería saber qué era nadar y vivir dentro del agua y ellas morían por saber qué era volar y no estar mojada.<br />
<br />
Un día, Fisher, un apuesto tritón de ojos verdes y cabellos azules, escuchó que las sirenas hablaban de Rinna. A él le pareció interesante conocer al hada de la que estaban comentando, así que decidió ir a ver de quién se trataba. Al siguiente día, siguió a las sirenas sin que supieran y se quedó detrás. Cuando vio a Rinna, olvidó el agua, el mar, incluso que era él mismo, porque le pareció el ser más bello que jamás había conocido. Ella no logró verlo, porque estaba muy entretenida en la conversación con las sirenas. Fisher la miraba detenidamente... Rinna y las sirenas se despidieron. Ellas nadaron mar abajo y Rinna se echó a volar... Fisher le gritó, pero ella volaba demasiado rápido como para haberlo escuchado.<br />
<br />
Fisher impactado, siguió a las sirenas para preguntarles el nombre del hada. Les dijo que estaba enamorado de ella. Ellas se echaron a reír, porque era completamente imposible: ni él podía vivir fuera del agua, ni ella bajo el mar.<br />

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</item><item><title><![CDATA[Unknown - cap. 1 - Unknown]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=Unknown&amp;id=1&amp;relato=843</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=Unknown&relato=843&id=1&nombre_cap=Unknown&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
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			<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> Unknown
<br>
	<b>capítulo:</b> Unknown
<br>
	<b>resumen:</b> history of christan music <a href= http://hooooo.php0h.com/tablet272.html >intstumental music</a> music in spain
wedding music piano [url= http://nili.aokhost.com/pill243.html ]charlie brown digital sheet music[/url] hit chaser weekend music selections

<br>
	<b>autor:</b> autoharp music
<br>
	<b>email:</b> aqdcb(arroba)thn(punto)com
<br>
	<b>url:</b> <a href="http://yiiii.yourfreehosting.net/sex206.html">http://yiiii.yourfreehosting.net/sex206.html</a>
<br>
	<b>fecha:</b> 27/04/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> history of christan music <a href= http://hooooo.php0h.com/tablet272.html >intstumental music</a> music in spain<br />
wedding music piano [url= http://nili.aokhost.com/pill243.html ]charlie brown digital sheet music[/url] hit chaser weekend music selections<br />
rose garden music schedule <a href= http://yiiii.yourfreehosting.net/music29.html >a nanita nana music sheet</a> street racing music<br />
the music of d war [url= http://hooooo.php0h.com/tablet23.html ]vintage marvelettes sheet music[/url] cbd stock compact disc music entertainment distribution
<br>
	

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</item><item><title><![CDATA[EL VERDADERO SILENCIO - cap. 3 - EL VERDADERO SILENCIO]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=EL+VERDADERO+SILENCIO&amp;id=3&amp;relato=840</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=EL VERDADERO SILENCIO&relato=840&id=3&nombre_cap=EL VERDADERO SILENCIO&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			<a href='http://www.relatame.com/crearCapitulo.php?nombre=EL VERDADERO SILENCIO&relato=840'><b>escribe el siguiente capítulo de este relato</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
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		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> EL VERDADERO SILENCIO
<br>
	<b>capítulo:</b> EL VERDADERO SILENCIO
<br>
	<b>resumen:</b> CAP 3-Al  novelista, el  ruido en las calles, ya no le incomodaba...NUBIA
<br>
	<b>autor:</b> NUBIA
<br>
	<b>email:</b> 
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 26/04/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> y ...  entre una y otra reflexión , asomó  la tercera estación  de invierno, y el escritor  empezó a sufrir las contrariedades del riguroso frío. Hacia cinco días , que el invierno empapaba la ciudad,.Esa mañana  cuando salía para el trabajo, el novelista descubrió que,  después que  llenaba su mirada de las caídas  de agua  en los rosetones, y  se sentaba durante algunos minutos con los ojos cerrados, el paisaje en el que se había recreado, se adueñaba   de su imaginación y  pensó que  podría a utilizar, la conciencia de los sentidos,  cada vez que la necesitara.  <br />
Eran las ocho de la mañana cuando llegó al estacionamiento del centro comercial. Aún estaba   dentro en el carro, cuando le pareció  estar en una montaña muy alta,  donde escuchaba el silencio de la soledad con más resonancia. En  sus pensamientos, concluyó, que las lluvias que regaban  y refrescaban de la naturaleza en la cima de la montaña,  le  traerían   su aroma   y la realidad  que estaba viviendo cada día en medio del intenso frío, de  la hilera de carros en la vía a la oficina y del regreso a su casa. <br />
Esa misma noche,  bajo el temporal del invierno,  el  ruido en las calles ya no le incomodaba,  puesto que podía subir, con relativa facilidad, a lo más alto de la montaña,  donde escuchaba con su alma, la caída de las  lluvias y el verdadero  silencio.   POR NUBIA  <br />

<br>
	

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</item><item><title><![CDATA[Día del libro - cap. 1 - Día del libro]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=D%EDa+del+libro&amp;id=1&amp;relato=841</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
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		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> Día del libro
<br>
	<b>capítulo:</b> Día del libro
<br>
	<b>resumen:</b> ...
<br>
	<b>autor:</b> Lolicka
<br>
	<b>email:</b> 
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 23/04/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> 23 de abril, día del libro. Aquí en mi ciudad es festivo, lo que me libera de obligaciones y me permite recrear en el recuerdo del tacto de cientos de portadas, olor a papel recién impreso o páginas arrugadas en sus esquinas de tanto pasarlas. Todos tenemos algún libro preferido, o muchos, y miramos las bibliotecas como catedrales de ciencia, agencias de viajes en el tiempo y oráculos de mundos paralelos. Afortunados somos los que conocemos la magia de la tinta trazando historias sobre el papel. Las sombras de los personajes o las lágrimas por la muerte de ese protagonista que nos ha tocado el alma y la sensación que nos dejan en los sentidos cada una de esas palabras encadenadas, nos forja y moldea como lectores, y sobre todo como personas. Y es que los libros tienen vida.<br />
23 de abril, día de paseos entre los puestos de libros. Me he calzado una botas altas de piel y me envuelto en ropa de abrigo porque las nubes amenazan agua y el frio, tan extraño en este mes como el buen tiempo que nos ha acompañado en diciembre, hace que crezca  la desgana por salir a la calle. En el paseo cercano a la gran plaza están los puestos, la gente se mueve entre ellos observando, tocando, mirando el libro que tiene en la mano el otro, dudando, y por fin, atesorando en una bolsa de plástico, que lo protegerá de la lluvia, ese libro que promete horas de entrañable compañía. Me gusta ver a la gente hoy día 23 de abril, pero sobre todo me gusta ver a los niños que, por una extraña razón que se escapa a cualquier lógica multimedia y audiovisual, anhelan libros.<br />
Voy de un puesto a otro, vuelvo de nuevo sobre mis pasos, cojo entre mis manos y dudo como cualquiera de las personas que me acompañan alrededor de las tablas en las que se apilan los volúmenes. Quiero encontrar el mío, pero quizás debido al frio se esconde a mi mirada. Sigo buscando. Aun resuenan en mi cabeza los personajes del último que ha pasado por delante de mis ojos, que también está entre los que ofrecen hoy los vendedores de historias. Me queda un puesto, casi ni lo había visto medio escondido entre un árbol y un kiosco de prensa, me acerco con las ganas de la esperanza para recorrerlo entero con la mirada, desde los libros de cocina pasando por los libros de autoayuda, y como no, los de aventuras mágicas para niños. Y entre todos ellos está mi libro. Me lo envuelven a cambio de un puñado de euros y me lo llevo para casa dónde lo inspeccionaré a fondo antes de empezar a pasar sus páginas sin preocuparme por el reloj.
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</item><item><title><![CDATA[EL VERDADERO SILENCIO - cap. 2 - EL VERDADERO SILENCIO]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verCapitulo.php?nombre=EL+VERDADERO+SILENCIO&amp;id=2&amp;relato=840</link>

<description><![CDATA[
		<p align='right'>
			<h1 style='font-size:12px'>(<a href="http://www.relatame.com">literatura</a>, <a href="http://www.relatame.com">podcast</a> y <a href="http://www.relatame.com">relatos</a>)</h1><br>
			<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
			 &nbsp;
			<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=EL VERDADERO SILENCIO&relato=840&id=2&nombre_cap=EL VERDADERO SILENCIO&tipo=C'><b>ponle tu voz a este capítulo</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
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		</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> EL VERDADERO SILENCIO
<br>
	<b>capítulo:</b> EL VERDADERO SILENCIO
<br>
	<b>resumen:</b> Cap-2-   En el camino hacía el trabajo, el escritor se encontraba con millares de ruidos.
<br>
	<b>autor:</b> NUBIA
<br>
	<b>email:</b> 
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 17/04/2008
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> Cada amanecer, la soledad como el silencio lo hacían libre y en los momentos de compañía, en las reuniones de la oficina, y en la calle, disimulaba el verdadero deseo de aislamiento para buscar el secreto  del silencio. <br />
 La vida que había llevado el escritor, desde hacía dos años atrás cuando se traslado a la ciudad capital  desde su pequeño pueblo,  era hoy en día, una sola preocupación intelectual.<br />
Desde hacía más de un mes, algo le impedía al escritor tener  alguna reflexión sobre las ironías del silencio.El ruido lo  había invadido todo y continuamente  el   movimiento de los carros, hasta la gente sencillamente andando. En el camino hacía el trabajo, el escritor se encontraba con millares de ruidos. Cada vez le costaba mas sentir la voz de la  naturaleza, aunque la computadora, el edificio, las construcciones  todo era parte de su vida.  Pensaba que muchos poetas, sabios, intelectuales, monjes,  habían muerto en medio de la adoración al silencio y………………NUBIA………... <br />

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</item><item><title><![CDATA[Incredula - Final Alternativo - El fin de una historia]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verFinal.php?id=60&amp;relato=678&amp;nombre=Incredula</link>
<description><![CDATA[
	<p align='right'>
		<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
		 &nbsp;
		<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=Incredula&relato=678&id=60&nombre_cap=El fin de una historia&tipo=F'><b>ponle tu voz a este final</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
		<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
	</p>
	<table>
		<td>
			
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> Incredula
<br>
	<b>capítulo:</b> El fin de una historia
<br>
	<b>resumen:</b> El destino le mostró a Miranda qué debía hacer con AG
<br>
	<b>autor:</b> YAe
<br>
	<b>email:</b>
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 21/11/2007
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> ...ella pudo al fin entender que pasaba.<br />
No necesitó mucho, una simple conversación con A.G y un chateo casual la hicieron ver algo que estaba más que claro desde el principio. No podía esperar nada de todo aquello, nisiquiera sexo casual..<br />
A.G se ve que la apreciaba, y aunque en su momento hubo una atracción erótica, no podía perder el centro de sus ideas...era una buena chica, amiga de una ex que él quiso mucho y aún quería como amiga...para qué embarrar la cancha'? <br />
A veces se puede ser caballero con indirectas, y esto es lo que él hizo. <br />
Ella le preguntó sino era mejor ser amigos...y él afirmó.<br />
A partir de allí Miranda bajó los brazos, le volvió a agradecer en su interior sacarse ese peso de encima...<br />
¿Cómo podía gustarle tanto alguien que nisiquiera conocía? ¿o sí se conocían ?<br />
Quien sabe, ahora debería olvidarlo definitivamente y seguir...seguir, seguir adelante.<br />
Estaba más fuerte que antes, ya tenía el alma revolucinoada, las hormonas activas, algo de brillo en los ojos...y muchas, muchas ganas de tirarse a volar.<br />
Un compañero...que la tome de la mano, que le sonría.<br />
No pedía marido, convivencia y todas esas etiquetas que sólo desgastan las relaciones.<br />
Sólo alguien que le gustase lo mismo que a ella¨: The Doors, Queen, Abba, Cortázar, Girondo, Borges, la Historia, el cine, la literatura hasta cuando se preparaba un café con leche a la mañana...y el sexo, lindo, fresco, único.<br />
Esta fue Miranda y algo de su vida. El resto...quién sabe, no hay mucha emoción en su vida...pero sí puro sentimiento.<br />
FIN
<br>
	

<br>
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	¡¡ Anímate !!
]]></description>

</item><item><title><![CDATA[el tako - Final Alternativo - dkjf]]></title>

<link>http://www.relatame.com/verFinal.php?id=59&amp;relato=738&amp;nombre=el+tako</link>
<description><![CDATA[
	<p align='right'>
		<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.1/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif" /></a>&nbsp;&nbsp;<br>
		 &nbsp;
		<a href='http://www.relatame.com/crearMP3.php?nombre=el tako&relato=738&id=59&nombre_cap=dkjf&tipo=F'><b>ponle tu voz a este final</b></a>&nbsp;&nbsp;<br>
		<a href='http://www.relatame.com/nuevaHistoria.php'><b>crea tu propio relato</b></a>&nbsp;&nbsp;
	</p>
	<table>
		<td>
			<img src='http://www.relatame.com/images/capitulos/2007_11_08_04_18rose.jpg' width='220'>
		</td>
		<td>
	<b>relato:</b> el tako
<br>
	<b>capítulo:</b> dkjf
<br>
	<b>resumen:</b> j...h
<br>
	<b>autor:</b> gerardito bubu
<br>
	<b>email:</b>
<br>
	<b>url:</b> <a href=""></a>
<br>
	<b>fecha:</b> 08/11/2007
<br>
		</td>
	</table>
	<b>texto completo:</b> nuca le pagare ase taxita varo solo miralo tiene un grans eja es negro y parece no tener emm mejor me coallo pero slo miralo lo disciminaria aun siendo blanco y aunke tubiera dos sejas y sbes porque porque usa sun taxi viejo estmaos en el 2007 viejo  usa un buen auto (entonses el taxista cierra las puertas del auto y empiesa a apaliar a tako y le roba la caja de pandereta forjando asi su destino porque sin esa caja nuca podra ser el chiko con nombre normal de bakobampo
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]]></description>

</item><item><title><![CDATA[Noticias - 17/04/2008]]></title>

<link>http://www.relatame.com/noticias.php</link>
<description><![CDATA[<a href="http://www.raizalternativa.com.ar/">Ediciones raíz Alternativa</a> está proyectando su  XXXV Certamen Literario Cooperativo de Poesía y Narrativa Breve "Escritura Sin Frontera".
<ul>
<li>Premio Mayor: Libro particular de 60 páginas para el primero de cada género. Trofeos; para el 1º, 2º y 3º de cada género y menciones.</li>
<li>Enviar de 3 a 7 poesías, hasta  35 líneas c/u, en cuento, uno o más hasta 245 líneas cada uno.</li>
<li>Por triplicado, seudónimo, datos personales, tema y forma libre.</li>
<li>Fuente Arial, tamaño 10, los cuentos hasta de 60 caracteres cada línea.</li>
<li>Cierre 30 de Mayo del 2008.</li>
<li>Está previsto realizar una antología en forma colectiva a través de la colaboración económica de los autores preseleccionados.</li>
<li>Envío postal a: Editorial raíz Alternativa, Baigorria 670  Temperley, C.P. (1834) Bs. As. Argentina. </li>
<li>Informes: (011) 4264-4268</li>
<li>Está previsto realizar una antología en forma colectiva a través de la colaboración económica de los autores preseleccionados.
O bien por e-mail: <strong>raizalternativa@yahoo.com.ar</strong></li>

Debés enviar un archivo adjunto con tus datos personales en Word y otro archivo en Word con las obras, en una sola copia y en un solo e-mail.
<br />
<br />
La Editorial se hace cargo de bajar las obras por triplicado para su posterior preselección. 
<br />
<br />
Recepción e inscripción en forma gratuita.
<br />
<br />
No podrá declararse nulo el primer premio.
<br />
<br />
A medida que tengamos los resultados de la preselección iremos comunicando, a cada uno de los autores en forma particular.
<br />
<br />
Las obras no elegidas y de los autores que no aceptaran participar de la antología serán eliminadas o destruidas inmediatamente.
<br />
<br />
Para más información podéis acceder a su sitio web: <a href="http://www.raizalternativa.com.ar/">http://www.raizalternativa.com.ar/</a>
]]></description>

</item></channel></rss>